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jueves 27 de noviembre de 2008

Algo más que amistad (one-shot) [Harry Potter]

Resumen: Lily nunca conoció al verdadero James Potter en carne y hueso. ¿Será capaz de hacerlo por carta? ¿Y podrá darle...algo más que amistad? LJ. Otro de mis fics llenos de azúcar.

Género: Romance.

Disclaimer: La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de esta historia pertenecen a Joanne Kathleen Rowling. Yo sólo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.

Rating: T (+13)

En FF.Net: http://www.fanfiction.net/s/4421924/1/Algo_mas_que_amistad.


Godric's Hollow, nº7.

14 de julio del 1977

Mi querida Lily,

¿Cómo estás? Espero que bien. Como creí que durante las vacaciones podrías aburrirte, fui a la librería y busqué un libro de Encantamientos que aún no tuvieses, y que te pudiese interesar (fue tarea difícil, eres una experta en el tema). Aquí lo tienes. Espero que te agrade. Le he añadido un mensaje en la primera página, que creo que te gustará.

Un abrazo y un beso,

James.

Cuando Lily terminó de leer aquella carta, su rostro expresaba cualquier cosa menos gratitud.

—¡Ese Potter! —se dijo, enfadada, mientras arrugaba el pergamino y lo tiraba en el suelo de cualquier manera— No tiene suficiente con amargarme la vida (y las citas) durante la escuela, y va y me molesta también en vacaciones...¡Ja! ¿Y cómo puede saber él qué libros tengo?

Pese a su rabia y su resentimiento hacia el joven Potter, el paquete verde que acompañaba la carta ejercía una gran atracción hacia Lily, y finalmente no pudo resistirse y lo abrió. Y suerte que lo hizo, ya que, de no haber sido así, tanto esta historia como la vida de la pelirroja habrían tomado un rumbo muy distinto... no se podría decir “mejor” o “peor”, pero sí diferente.

Soltó una exclamación de asombro, sin poder hacer nada por evitarlo. Se trataba de un ejemplar im-pre-sio-nan-te, con todas las sílabas y los significados posibles de la palabra, de “Encantamientos prácticos para el mago moderno”, encuadernado ricamente y con mucha gracia. Y, aparentemente, muy, MUY caro.

—Caray con Potter —pensó Lily, asombrada—. Me ha pillado de lleno. Hacía siglos que quería comprar este libro, pero era demasiado...“poco económico”...

Dejó el papel verde encima de la cama (en él se podía adivinar una etiqueta roja donde ponía: “Para mi Lily, de James”) y se sentó en ésta, depositando el libro en su regazo, suavemente, y abriéndolo con sumo cuidado. En la primera página se apreciaba, tal y como James había dicho, un mensaje manuscrito. Sin duda lo había hecho con mucho esmero, por la calidad y la delicadeza de los trazos que formaban las palabras.

Era un mensaje bastante largo; ocupaba cerca de la mitad de la página, y Lily tardó un poco en leérselo todo. A medida que iba saltando de una línea a la otra, su expresión fue sufriendo un cambio bastante importante. Primero había estado enfadada, pero la presencia de aquel libro la había confundido. Al empezar a leer, fruncía el ceño, esperando sorpresas mucho más desagradables, pero aquella expresión se había ido esfumando poco a poco, dejando lugar a otra mucho más difícil de descifrar.

Mi querida flor de fuego,

Espero que este regalo te haya gustado mucho; mi intención no era otra que complacerte. Te lo entrego con todo mi cariño y mi amor, que no es poco, y como respuesta a lo que siento en el pecho cada vez que te veo. No sé si eres del todo consciente de ello, pero eres hermosa, hermosísima, en todos los sentidos de la palabra. Tanto por dentro, como por fuera. Y puedo jurar que nunca he visto nada tan bello como tus ojos, tan verdes, tan brillantes...

Te mando un fuerte abrazo y, si me lo permites, un beso.

James.

Lily se quedó mirando el papel con aquella expresión indeterminada, mezclada con algo de escepticismo.

Aquella carta era la cosa más cursi que había leído en toda su vida. Normalmente, lo que habría hecho con ella era arrugarla y tirarla, como había hecho con la carta que había habido en el sobre, y que ahora estaba comiendo polvo en el suelo de su habitación. Pero no podía, y no sabía por qué.

—Parece sincero —se dijo, aún intentando determinar lo que ella misma sentía al respecto—. Lo parece, aunque no puedo estar segura. Sé que está forrado de dinero, pero este libro...significa mucho para mí, y él lo sabe. Merlín, no sé qué pensar...

Lo que le había dicho era muy poético, sin duda. Y muy tierno, dejando de lado que fuera o no fuera empalagoso.

Aunque claro, seguía tratándose de James Potter, por mucho que le hubiese enviado aquel fantástico regalo, aunque hubiese escrito esas palabras tan hermosas solo para ella. Quizás ni siquiera las había escrito él, sino que se lo había encargado a otro, o había copiado el texto de un libro. Y, repitiéndose aquella idea con insistencia en su mente (“es Potter, es Potter, es Potter...”), Lily se puso a escribir una respuesta, esforzándose al máximo por reprimir cualquier sentimiento, fuera duda, alegría o lo que fuera. Esforzándose por utilizar una helada cortesía, que siempre quedaba bien y no la dejaría en evidencia.

Spinner's end, Nº3.

15 de julio de 1977

James (evitó poner “querido” o cualquier otro término similar. No le tenía tanta confianza...),

Muchas gracias por el regalo que me mandaste, y también por el mensaje. Era muy bonito. Pero, pese a eso, sigo oliendo algo extraño en todo esto, así que, si tramas algo, ya puedes ir olvidándote de mí.

Espero haberme hecho entender. Cordialmente,

Lily.

Era un mensaje frío, casi desagradable. Si Lily hubiese releído la carta, seguramente habría cambiado muchas cosas o, simplemente, no la habría mandado. Pero no lo hizo. Con un nerviosismo que resultaba inexplicable incluso para ella misma, ató el pergamino a la pata de la lechuza parda (supuso que era de James), con cierta dificultad, pues los dedos le temblaban exageradamente. Cuando terminó, se apoyó en el alféizar de la ventana, viendo el ave perdiéndose en el cielo nublado, dejando atrás Privet Drive. Suspiró profundamente, y meneó la cabeza con cierta desesperación. No era la primera vez que Potter provocaba aquellas sensaciones en ella, pero siempre intentaba no pensar en ello. No hablaba con él, no abría sus cartas, tiraba sus regalos a la basura. Pero aquella vez la había tomado desprevenida, y Lily ya no podía negarse más a sí misma que el muchacho le gustaba.

Aunque eso él no tenía por qué saberlo, claro.


Godric's Hollow, nº7.

17 de julio de 1977

Mi querida pelirroja,

Me alegra que te haya gustado el regalo. Hacía ya mucho tiempo que te veía hojearlo y mirarlo, pero nunca lo comprabas...así que pensé...bueno, ya te lo imaginas.

Respecto a lo de tus sospechas...no temas nada. Sólo pensé en regalarte algo interesante, para alegrarte las vacaciones y que no se te hicieran pesadas. Y decidí (¿cómo sabía James...digo, Potter, que estaba pasando unas malas vacaciones?) enviarte un buen libro, ya que sé que leer uno siempre te alegra y te abstrae de tu alrededor. No lo hacía con más intención que esa, de verdad.

Te mando todo mi afecto,

James.

Merlín...parecía saber tanto de ella. Cuando hablaban (o discutían, básicamente) cara a cara, ella nunca le dejaba dar explicaciones. Daba por sentado que sus palabras la confundirían, que se aprovecharía de lo que ella sentía por él y después la dejaría tirada. Pero empezaba a ver a Potter como a una persona normal, incluso mejor que normal, y se arrepentía de no haberse dado la oportunidad de conocerlo mucho antes.

Merlín, qué lío...


Spinner's end, Nº3.

19 de julio de 1977

Querido James (el encabezado le salió casi por sí solo, pero no hizo nada por evitarlo),

Ya he recibido tu carta, y he de decirte que te creo...más o menos. Es complicado hacerlo después de tantos años de discutir y de pensar que eres un idiota, pero me da la impresión de que has madurado y que me dices la verdad. Así que, bueno...espero que este curso podamos hablar un poco más, para conocernos y todo eso; así podré comprobar si lo que creo es cierto. No te prometo más que amistad (que es lo que tú quieres, ya lo sé), pero espero que te guste la idea.

Espero verte pronto.

Un abrazo,

Lily.


Godric's Hollow, nº7.

21 de julio de 1977

Mi querida Lily,

No sabes lo feliz que me haces, de verdad. Hacía mucho tiempo que esperaba una oportunidad y, bueno...¡gracias! Espero que podamos conocernos un poco, y ser buenos amigos. Es cierto que me gustaría que fuésemos más que eso, pero no des del principio, claro. Y, si la amistad es lo único que quieres darme, lo aceptaré, aunque me duela. Te quiero mucho, y no pienso forzarte a nada.

¿Te gustaría que siguiéramos escribiéndonos? ¡A mí sí!

Con todo mi cariño,

James.


Spinner's end, Nº3.

30 de julio de 1977

Querido James,

¿Cómo estás? Espero que bien. Ya sé que debí escribirte antes, pero me fui de vacaciones a Francia y no pude leer tu carta hasta hoy. Me gusta la idea de irnos escribiendo, creo que será una buena manera de conocernos antes de Hogwarts, y así también tendremos algo que hacer en las vacaciones. ¿No crees?

Bueno, pues, ya nos leeremos.

Un beso,

Lily.


Godric's Hollow, nº7.

13 de agosto de 1977

Mi pelirroja de ojos verdes,

Hoy he pasado un día bastante aburrido. Mis padres han convocado una de esas reuniones típicas y aburridísimas llenas de gente rica y aburridísima que habla de cosas aburridísimas...en honor al aniversario de ese tipo que te dije, ya sabes. Y mi padre me ha “obligado” a participar...ya te lo puedes imaginar: un rollazo (Lily rió al imaginarse a James vestido de gala, en medio de una enorme sala inmaculada, como de palacio, y rodeado de viejas con mil joyas y peinados horribles). Y lo peor de todo es que hay mucha gente con ideales desagradables entre ciertas familias de sangre pura (supongo que ya te lo imaginas...Malfoy, Black, Lestrange...puaj) (Lily arrugó la nariz. Coincidía con él respecto a aquellas “ciertas familias”). Y no paran de soltar unos comentarios que dan asco. En verdad se creen que son mejores que los mestizos, los muggles y los hijos de muggles...Supongo que tú ya sabes lo que es eso...debe de ser horrible que te insulten por tu origen, ¿verdad? Aunque, ciertamente, no saben nada de nada. ¡Ser hijo de muggles es una suerte! Así puedes usar también la tecnología muggle, aparte de la magia. Ya me gustaría a mí...la última vez que toqué un aparato muggle (uno de esos trastos cuadrados donde salen imágenes que se mueven, como muchas fotos diferentes una detrás de otra), casi lo hago estallar (Lily rió otra vez).

En fin...dejémonos de cosas desagradables, y ¡vamos a lo bueno! ¿Ya te he dicho que he visto a Remus y a Sirius? ¡No han cambiado nada! A Peter ya hace más tiempo que no lo veo, pero Remus habló con él hace poco y dice que está bien. Me gustaría verte a ti, por cierto. No me siento capaz de aguantar ni un solo día más sin ver esos ojos tan lindos...(Lily se ruborizó). Espero tu respuesta, ¿eh?

Un enooooooorme abrazo,

James.

La joven pelirroja se quedó mirando la carta que tenía en las manos durante unos largos minutos, con la vista desenfocada. Finalmente, sacó otro pergamino, tinta y pluma, y empezó a escribir la respuesta, con súbito entusiasmo:

Spinner's end, Nº3.

16 de agosto de 1977

¡Hola, James! ¿Cómo andamos?

Yo, bien. Tienes razón: he sufrido todo eso, me han discriminado muchas veces por ser hija de muggles, pero yo me siento orgullosa de ello. Tienes razón, es una suerte pertenecer a ambos mundos, aunque haya gente que no lo aprecie. Muchas gracias por apoyarme.

A mí también me gustaría verte. ¿Te parece bien que quedemos el día 20 a las doce del mediodía, ante la Fortescue? Supongo que ya sabes dónde está...¡es la mejor heladería del mundo mágico!

¡Nos vemos!

Lily.


Hundió más aún la nariz en la bufanda de lana que llevaba alrededor del cuello, temblando de frío, y frotó sus manos la una con la otra para calentarlas. Su cabello emitía destellos rojizos incluso en aquel ambiente gris provocado por las nubes.

Mal día habían escogido para quedar: el cielo, y la brisa suave y fría que recorría el callejón Diagon, presagiaban tormenta. El aire se movía constantemente, y estaba casi helado, de modo que los alientos de los transeúntes se volvían vaho al contacto con el exterior. La heladería estaba casi vacía, y mucha gente atravesaba contínuamente la calle, apresurándose para evitar la lluvia que caería pronto encima de sus cabezas. La muchacha cambió de posición, cansada de estar apoyada en el mismo pie tanto rato, y suspiró. Se estaba muriendo de nervios. Hacía un mes y medio que no veía a James Potter; y no sabía qué sentiría, cómo reaccionaría, cuando finalmente lo hiciera. Sobretodo después de haber intercambiado docenas de cartas durante las últimas semanas. Sobretodo después de haberse vuelto amigos.

Sí, amigos. Ni ella se lo podía creer: era amiga de James Potter. Y se alegraba.

—¡Lily! —una voz masculina la llamaba entre la multitud. La joven se sobresaltó; el corazón le dio un vuelco, y empezó a latirle muy deprisa. Emocionada y nerviosa a partes iguales, se giró y gritó un “¡aquí!” que le indicó al muchacho dónde estaba.

James Potter se le acercó corriendo, con una sonrisa realmente radiante y una mano escondida detrás de la espalda. A Lily le pareció que el mundo se había deshecho, que no existía, que se había fundido con las nubes; y el cielo ya no era gris, sino lleno de color y de vida. Y, en medio de aquel increíble arco iris, estaban ellos dos.

James se detuvo justo delante de ella y, sin saludarla siquiera, mostró lo que escondía tras su espalda, con un gesto casi teatral: un enorme ramo de rosas rojas, que le ofreció a Lily con una reverencia muy cómica. Lily rió, ruborizada, y tartamudeó un gracias en voz muy bajita, mientras cogía las flores y las olía. Eran muy hermosas; un regalo muy obvio, quizás, muy típico; pero no por ello menos agradable. Al fin y al cabo, era James quien se lo había hecho, y James era especial.

—Son muy bonitas —murmuró Lily, sin atreverse a mirarlo a la cara, con una sonrisa tímida y pequeña. La de James se ensanchó.

—Sí, pero tú eres la flor más hermosa de todas —le respondió, haciendo otra reverencia. El gesto era gracioso, ciertamente, con un aire de burla; pero sus palabras no lo eran. Hablaba en serio, y Lily no supo cómo reaccionar.

James aprovechó aquel instante para acercarse a ella y abrazarla, apoyando su cabeza suavemente en la de la pelirroja. Susurró:

—Echaba de menos tu sonrisa —y ella le devolvió el abrazo y le dio un fuerte y sonoro beso en la mejilla.

Un trueno resonó a lo largo y ancho de la calle, y los sobresaltó. El cielo cada vez estaba más nublado, casi negro, y se podían ver ya algunas chispas.

—Será mejor que entremos —dijo el moreno, sin apartar su brazo de la cintura de la chica, que estaba roja como un tomate pero sonriente. Ella asintió con la cabeza.


—¿Te gusta el helado?

—¿Eh? Sí, sí...

—Te veo algo distraída —comentó James, queriendo sonar casual pero sin poder evitar mostrar su desilusión. Lily se incorporó rápidamente, incómoda.

—No, tranquilo, es que... —dudó—. Hacía tanto que no te veía, y...Te diré la verdad —dijo, finalmente, decidiendo que era mejor soltarlo todo—: me siento extraña contigo, porque el James que yo aprecio de verdad lo he conocido por carta, y antes casi te odiaba, ¿me entiendes? No te había dado la oportunidad de conocernos cara a cara, y ahora, esta situación me resulta muy...no sé, rara —confesó, dándole vueltas al helado con la cuchara.

—Sí que te entiendo —dijo James, con suavidad. Había algo especial en su mirada—. A mí me pasa lo mismo. Siempre me has gustado...siempre. Pero hay cosas que no se pueden apreciar del todo bien mirando desde lejos, como yo he hecho des del principio. Y, durante estas semanas, he descubierto muchas cosas sobre ti...cosas que me han gustado mucho. Pero ahora, verte ante mí, poderte tocar... —le cogió la mano con suavidad, y Lily dio un respingo, pero no la retiró. Lo miró a los ojos, y se perdió en ellos—. Poderte tocar, y oír tu voz, después de todo lo que nos hemos dicho por escrito...no sé, es raro —rió al darse cuenta de que había dicho casi lo mismo que Lily, y ella lo acompañó. Ninguno de los dos había apartado la mano; el calor del otro les resultaba reconfortante.

Pero James creía que ya era momento de atreverse a más. Así que, sin decir nada, movió la silla hasta quedar al lado de Lily (hasta entonces, habían estado frente a frente). Volvieron a mirarse; y, de alguna manera, se entendieron sin palabras.

James la cogió por los hombros, y Lily le rodeó el cuello con los brazos. Y fue una suerte que el local estuviera casi vacío, y que Florean estuviera mirando hacia otro lado, porque el beso que compartieron entonces era demasiado apasionado como para poder hacerse en público. Aunque, claro, eso a ellos dos no les importaba en absoluto. No en aquel momento.

Después del beso, se abrazaron y se relajaron; los helados seguían abandonados en la mesa y, por mucho frío que hiciera, terminarían por convertirse en zumo, pero los dos jóvenes se habían olvidado de eso. No era trascendente.

—¿Lily? —la llamó James, risueño; había hundido la nariz en su pelo, y se sentía embriagado por la sensación. Ella sonrió, pero no se movió. Tenía los ojos cerrados, y apoyaba la cabeza en su hombro, respirando aún muy deprisa, con el corazón a cien.

—James... —murmuró ella al cabo de unos instantes, aún sin cambiar de posición, pero estrechando su abrazo—. ¿Sabes, James? Creo que al final, sí que puedo darte algo más que amistad. Si no te importa —añadió, con un cierto aire burlesco.

El joven sonrió con picardía.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

HOOOla es muy bueno, en serio,me ha gustado muxo tu fic. lo vas a continuar,por k si es asi creo k yo sere la primera en leerlo buenopos nada besos.

Lucy Evans

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