<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126</id><updated>2009-10-20T14:34:40.438+02:00</updated><title type='text'>Ray Laé Àlfori</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>9</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-1267371157987029529</id><published>2008-12-11T17:56:00.005+01:00</published><updated>2009-02-08T17:58:22.114+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Harry Potter'/><title type='text'>Realisation (one-shot) [Harry Potter]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: "Si me perdonas, querría que fuéramos amigos. Que empezáramos de cero". Lily no supo cómo reaccionar; ninguno de sus argumentos tenía ya sentido. "Bueno..." empezó, cohibida "Supongo que, si te comportas, no hay problema en darte una oportunidad". LJ.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: Romance / Humor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Joanne Kathleen Rowling. Yo sólo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4709690/1/Realisation" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4709690/1/Realisation&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;N. de A.: Realisation: del verbo "realise" ("darse cuenta"). Se podría traducir como "el hecho de darse cuenta de algo"&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;La biblioteca era uno de los lugares favoritos de Lily en Hogwarts. Pasaba allí la mayor parte de su tiempo, ya fuera estudiando o leyendo por el simple placer de hacerlo, recreándose con el olor del pergamino viejo y riendo por lo bajo cuando la bibliotecaria echaba la bronca a alguien por hablar demasiado alto. Lily no tenía muchos amigos; en realidad, podría decirse que ninguno, aunque se llevaba muy bien con todo el mundo...excepto con James Potter.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A ojos de Lily, James no era más que un crío, inmaduro y mujeriego, incapaz de tomarse nada en serio. Había estado atormentándola a lo largo de sus ya más de seis años estudiando en Hogwarts, primero convirtiéndola en el blanco principal de sus bromas, y luego pidiéndole tres o cuatro veces al día que saliera con él.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Y arruinándome todas las citas” pensó Lily, molesta, mientras mojaba la pluma en la tinta y proseguía su ensayo. Ya tenía suficientes problemas para hacer amigos, y mucho más para encontrar pretendientes interesantes. Lo último que necesitaba era que ese...&lt;i&gt;gilipollas&lt;/i&gt; le amargara la vida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“No sé ni por qué pienso en él. No se merece mi atención” se dijo la pelirroja, levantando la mirada de su trabajo para observar todo a su alrededor, distraída. Casi no había nadie en la biblioteca; aunque era comprensible, ya que la mayoría de los estudiantes de la escuela ya se habían marchado a sus casas para pasar la navidad con la familia. Lily, sin embargo, había decidido quedarse en Hogwarts, básicamente porque no había soportado la idea de tener que aguantar a su hermana plus su novio Vernon plus sus padres mirándola mal durante todas las vacaciones (porque Lily estaría mirando mal a Vernon, la cual cosa también provocaría que éste y Petunia la miraran mal, y que Petunia mirara mal a sus padres porque habían permitido que Lily fuera a una escuela de locos, y que Vernon mirara mal a Petuna porque ésta miraba mal a sus padres; y Petunia miraría mal a Vernon, y discutirían, y ella acabaría zanjando la cuestión dándole las culpas de todo a Lily).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A parte de Lily, pocos Gryffindors de sexto se habían quedado en la escuela; pero, desgraciadamente para la pelirroja, James Potter era uno de ellos. Él, su amigo Black y dos chicas más, de quien Lily ni recordaba el nombre, y que sólo conocía de vista.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por eso, Lily intentaba evitar la Sala Común siempre que le era posible. La biblioteca era un buen lugar; silenciosa, llena de libros, con mesas donde avanzar trabajo, con buenas vistas y &lt;i&gt;sin &lt;/i&gt;los merodeadores. El único que se atrevía a poner el pie allí (y lo hacía bastante a menudo, por cierto) era Remus Lupin, pero no estaba. Lily Evans se sentía en el paraíso.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily, como prefecta, tenía patrulla aquella noche, así que no volvió a la Sala Común hasta muy tarde, cuando era ya pasado medianoche. A la hora de la cena, había conseguido evitar bastante bien las miradas edulcoradas y los comentarios estúpidos de James Potter, así que se sentía feliz y optimista con la vida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hasta que se encontró en la Sala Común con el blanco de su odio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estaba sentado en uno de los sillones más cómodos, cerca del fuego, y parecía bien dispuesto. La había estado esperando, sin duda alguna, y a la prefecta le sobrevino una oleada de irritación que le resultaba difícil contener.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esa vez, Lily no tenía escapatoria. Suspiró mentalmente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Se puede saber qué quieres ahora, &lt;i&gt;Potter&lt;/i&gt;? ―gruñó más que dijo, con aquella mirada de odio tan fulminante que sólo utilizaba con él. Hablaba flojo, para no despertar a nadie, pero aquello no le quitaba fuerza a sus palabras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James alzó las manos en son de paz.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Eh, tranquila, Evans. Sólo quería hablar contigo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily se calmó un poco...sólo un poco.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Si es para pedirme que salga contigo, olvídalo ―le advirtió con un tono amenazador, pero no tanto como antes. Aún no se había movido de la entrada, y se la veía tensa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No, no voy a pedirte eso. Lo juro ―prometió James. Hablaba en un tono civilizado, &lt;i&gt;casi &lt;/i&gt;educado, y aún no había hecho nada raro, así que Lily decidió darle la oportunidad de decir lo que fuera que tenía tantas ganas de decirle. Se acercó al fuego y se sentó ella también en uno de los cómodos sillones, no demasiado lejos del de James, pero tampoco demasiado cerca. “Por si las moscas”, se dijo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Eh... ―James parecía sorprendido de que &lt;i&gt;realmente &lt;/i&gt;fuera a escucharlo―. ¿Significa eso que puedo hablar?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Sí. Y hazlo ya, Potter, porque mi paciencia tiene un límite ―le soltó Lily, aún en postura hostil, apretando los puños. James suspiró. Era un gesto tan poco propio de él que Lily tuvo que pensárselo dos veces antes de decidir si había sido real, o sólo un truco de su imaginación.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Mira, yo...he estado pensando... ―empezó él, con dificultad y ¿timidez?, pero Lily lo interrumpió:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Vaya, Potter, qué raro. Ignoraba que fueras capaz de pensar ―su tono era tan sarcástico que resultaba incluso ofensivo. James soportó la estocada a duras penas; lo había herido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Evans, por favor, quiero que hablemos como personas civilizadas ―le dijo, en un tono entre serio y suplicante. Por algún motivo, Lily sintió que enrojecía hasta las cejas, y calló. James esperó unos segundos, con prudencia, antes de continuar, con ese tono inseguro (casi avergonzado) que Lily nunca le había oído usar antes:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Sé que he sido un idiota durante estos seis años. Creo que tenías toda la razón del mundo al enfadarte conmigo. He estado pensándolo durante muchos días, y quiero...quiero pedirte perdón. Lo siento mucho. En serio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily no respondió. Lo miraba como si no creyera lo que veían sus ojos: el orgulloso, prepotente, pesadísimo, insistente, tenaz e insoportablemente atractivo (tenía que admitirlo) James Potter, ¿pidiéndole perdón a &lt;i&gt;ella&lt;/i&gt;? James carraspeó, incómodo, pero Lily seguía sin decir nada, así que prosiguió:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Bueno... ―se aclaró la garganta otra vez. Lily trató de no reírse ante la evidente incomodidad que el chico sentía, aunque se le escapó una sonrisa burlesca y medio insegura―. Esto...la cuestión es que, si me perdonas, me gustaría que pudiéramos ser amigos. Empezar de cero, o algo así ―Lily alzó una ceja, un poco cortada pero intentando disimularlo con escepticismo. Había tenido un manojo de gritos preparado para soltárselo a James si éste se pasaba de la raya, pero no se esperaba aquéllo. No sabía exactamente qué decirle o qué hacer.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tardó un rato en darse cuenta de que se sentía, posiblemente, tan incómoda e inquieta como él.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Er... ―finalmente, separó los labios, cohibida―. Bueno...supongo que, si te comportas, pues no hay...problema en darte una oportunidad. Mmm...pero sólo si dejas de ser tan molesto ―añadió de corrida, como para que no cupiera ninguna duda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La expresión de James se iluminó al acto, tan rápido que parecía que alguien hubiera encendido un interruptor. Saltó de la butaca, radiante.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¡Gracias!¡Gracias! ―la abrazó impulsivamente, para separarse de ella al cabo de medio segundo, apresurándose a decir un “Lo siento” casi ininteligible.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily encontraba la situación bastante ridícula, incluso divertida, pero no lo dejó traslucir. Le sonrió a James la más pequeña de las sonrisas, más por cortesía que por otra cosa, y sin llegar a eliminar del todo aún el matiz de burla que en ella había. Pero bastó para alzar al merodeador a los cielos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con una alegría que a duras penas podía contener, James se dirigió entre saltos a la escalera de los dormitorios, levantando la mano y exclamando:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¡Buenas noches! ―y se fue.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily se quedó unos segundos clavada en el sitio, sin moverse, hasta que no pudo más y se puso a reír escandalosamente, llevándose la mano a la boca para amortiguar el sonido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“¿Qué le ha dado a Potter?” se dijo, incrédula, entre risas. “Y, más importante aún: ¿qué me ha dado a mí, por Merlín? ¿Quién me manda meterme en estos líos?”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Bueno, al menos el tipo era divertido.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al día siguiente, y como llevaba haciendo toda la semana, Lily se levantó alrededor de las diez, desayunó sola y se dirigió a la biblioteca con paso tranquilo. Recordaba muy bien lo que había pasado la noche anterior, pero no sabía si tomárselo del todo en serio. No sería la primera vez que Potter trataba de engañarla con trucos sucios...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No os imagináis la sorpresa que se llevó cuando se lo encontró sentado en una de las sillas de la mesa que ella acostumbraba a ocupar. Estuvo a punto de modificar la trayectoria a medio camino y buscar otro sitio, e incluso se planteó ir allí y echarlo a patadas, o mandarlo a paseo; pero se lo pensó mejor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Dijiste que le darías una oportunidad” se recordó a sí misma, mientras terminaba de cubrir el espacio que quedaba entre ambos y dejaba caer pesadamente sus libros sobre la mesa. Quizás Potter podía jugar sucio, pero ella era una persona de palabra.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras se sentaba, se forzó a sonreírle a James, y la sorprendió el ver que no era tan difícil como se había imaginado. “Músculo, sube...&lt;i&gt;músculo&lt;/i&gt;...”. Le salió bastante natural (dentro de lo que cabe).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estaba de buen humor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Buenos días, Potter ―lo saludó, alargando el brazo para coger uno de sus libros y después poniéndose a buscar tinta y pluma en su mochila.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Buenos días ―respondió él, con una inmensa sonrisa. Hizo una pausa corta antes de añadir:―. Puedes llamarme James, si quieres.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily se lo quedó mirando un momento, como sospesando sus posibilidades. “¿Lo mando a la mierda? ¿No lo mando a la mierda? Mmmm...”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―De acuerdo ―dijo finalmente. Era la primera vez que le hablaba a James de forma normal, y tampoco estaba tan mal, después de todo. Uf, demasiadas nuevas impresiones para un sólo día, y eso que se acababa de levantar...―. Pero con una condición ―le dirigió una sonrisa suave. “¿Por qué &lt;i&gt;diablos&lt;/i&gt; le estoy sonriendo?”―. Llámame Lily ―”¡Noooo, qué tópico más grande!¡Pero si parece que te lo estés ligando! ¡Tonta, tonta, TONTA!”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James le devolvió la sonrisa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Vale ―respondió simplemente. El joven no podía creer su suerte. Estaba hablando con Lily Evans,¡Lily Evans!, y ella le sonreía. ¡A él! “¡Yupie!”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Qué haces aquí, James? ―le preguntó Lily con educación, diciendo su nombre a propósito. Por alguna razón, le dejó un sabor dulce en la lengua (aunque cuando se dio cuenta se le antojó más bien vomitivo).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Bueno...ya que vamos a intentar ser amigos, quería estar contigo un rato, ver lo que haces...&lt;i&gt;sinoteimporta&lt;/i&gt; ―se apresuró a añadir, temiendo molestarla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La Lily de menos de veinticuatro horas antes &lt;i&gt;se habría&lt;/i&gt; molestado, pero la de ahora, no. Las disculpas de James, su casi ruego de que le diera una oportunidad, la habían ablandado un tanto. Aunque aún no quisiera admitirlo, ni siquiera a sí misma. “Bueno, vale, quizás sí. Un poquito...el chico tiene su gracia”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No, no me importa...mientras no me distraigas del trabajo... ―le dijo. Su voz no sonaba amenazadora, ni enfadada. Tan sólo...neutra, quizás ligeramente amigable. &lt;i&gt;Un poco.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, Lily pronto comprobó que James era una terrible distracción. Pese a que el muchacho se ciñó a su palabra, y no dijo ni hizo nada más que mirársela, la prefecta se sentía cada vez más nerviosa. Y lo peor era que no sabía por qué; y no soportaba no saber el por qué de las cosas. Se puso a jugar con su pluma con unos gestos espasmódicos, rayanos al histerismo, y pronto se dio cuenta de que no paraba de releer la misma frase todo el tiempo, porque era incapaz de concentrarse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al final, decidió dejarlo correr y empezó a guardar sus cosas, pensando que, al fin y al cabo, no pasaba nada si se saltaba un poco del trabajo extra...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Ya has terminado? ―dijo, James, sorprendido. Eran las primeras palabras que pronunciaba en media hora. Lily negó con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No me apetece trabajar ―mintió, y a media frase se dio cuenta de que estaba diciendo la verdad. Sin embargo, James no era estúpido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Si te distraigo, me voy ―dijo al acto, levantándose mientras hablaba. Lily se dio cuenta de que no quería que se fuera. “Venga, Lily, no seas cursi...¿será malo esto de hablar conmigo misma?”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No, no ―se apresuró a decir, gesticulando con las manos―. Está bien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Compartieron un incómodo silencio. La mirada que James le dirigía era tan intensa, tan escrutadora, que Lily se sintió desnuda frente a él. “Joder, qué mal rollo”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Err... ―hizo ella, con la mente trabajándole a mil por hora―. Oye, ¿qué te parece si guardo todo esto y...mm, vamos a pasear a los jardines, o algo?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James sonrió de medio lado, y Lily luchó por contener su sonrojo. “Malditas hormonas adolescentes...grr”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Claro ―respondió él, con una voz entre amable y divertida. Las piernas de Lily se volvieron de gelatina.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Genial” pensó, con menos sarcasmo del que pretendía, “No llevas ni un día hablando normal con Potter y ya estás colada por él. ¿Puede este día volverse mejor?...No, no, prefiero que no me lo digas; ya estoy harta de tópicos absurdos (¿a quién &lt;i&gt;diablos &lt;/i&gt;le estoy preguntando?)"&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Quedaron en encontrarse al cabo de media hora, frente a la puerta principal de la escuela, y cada uno partió hacia un lado: Lily fue a su dormitorio a guardar la mochila y los libros, y James se dirigió a las cocinas (eso sí, no antes de coger un abrigo; afuera hacía frío).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿De dónde has sacado todo eso? ―le pidió Lily, sorprendida, cuando volvieron a encontrarse. James llevaba una cesta llena de comida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Un merodeador tiene sus recursos ―le guiñó un ojo―. Por si nos entra hambre...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily no pudo evitar soltar una risita. “Joder, me estoy volviendo una estúpida...mmm...bah, qué más da” Estar enamorada no era tan malo...aunque se tratara de &lt;i&gt;POTTER&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pasearon un rato por los terrenos nevados, sin hablar, en una atmósfera agradable y familiar, como si se conocieran de toda la vida. Lily se dio cuenta entonces de otro aspecto de James que no era como se lo había imaginado; supo que le gustaban las bromas y el ruido, pero también sabía disfrutar del silencio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Mira tú qué bien” se dijo, con ironía. “Otro punto más para él, otro menos para mí”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Finalmente, al cabo de estar caminando un buen rato por la hierba helada, se acercaron al lago congelado y admiraron su superficie de hielo, lisa y brillante como el cristal.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Qué te parece si nos sentamos aquí? ―preguntó James, señalando el pie de un árbol cercano, a la orilla del lago.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Pero, ¿no nos mojaremos? Hay nieve por todas partes... ―argumentó ella, con lógica, aunque en realidad la nieve le importaba bien poco. Su aliento se helaba en contacto con el aire, y formaba nubes blancas de vapor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Para algo somos magos, ¿no? ―dijo James, guiñando un ojo otra vez. Utilizó un hechizo térmico para derretir la nieve, y pronto había bastante espacio seco como para que ambos pudieran sentarse con comodidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Me gusta mucho poder estar aquí contigo ―dijo James, entonces, apoyando la espalda en el enorme tronco y mirándola de reojo. Lily sintió que le subía toda la sangre del cuerpo en la cara, y se imaginó a sí misma sacando tanto humo como una locomotora―. Sin discutir, tranquilamente, disfrutando de tu compañía...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿A-ah, sí? ―balbuceó ella estúpidamente. “¿Ahora te afecta al habla? Venga ya, Lily, no me seas tonta...¡carajo, pero es que es un encanto!”― Emm...bueno, pues estar contigo tampoco es tan malo ―siguió diciendo, intentando retomar el control de su propia voz y fracasando estrepitosamente―. Eres...es verdad que has cambiado. Yo...creo que te debo una disculpa. Unas cuantas ―añadió, sin mirarlo. Estaba segura de que, si lo hacía, perdería los estribos. “Y cuando pierdes los estribos, chica, es casi como si estuvieras bebida. Mejor no te arriesgues...no lo mires...no lo mires...” se fue repitiendo insistentemente, aunque se moría por saber su reacción a sus palabras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Él rió suavemente, y Lily no pudo contenerse más; giró la cabeza y se encontró con sus ojos marrones, que le sonreían.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Bueno, bueno...¿Lily Evans, la orgullosa, prepotente, inteligentísima, aplicada, tenaz e insoportablemente atractiva Lily Evans, me está pidiendo disculpas? Me siento halagado ―su sonrisa no era de burla, sino más bien de diversión. A Lily le volvieron a subir los colores, y se le escapó una sonrisa pícara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Gracias por lo de atractiva, pero no me la pegas ―bromeó, y esta vez su voz sonó un poco menos anormal. James rió otra vez, e hizo algo que a Lily la tomó completamente por sorpresa; alargó un poco el brazo y la cogió de la mano. No era un contacto directo, porque ambos llevaban guantes, pero no por eso menos cálido...y significativo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Es la verdad ―murmuró él, con un tono repentinamente confidente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Me ha roto” pensó Lily, derrotada. “Es imposible resistirse a eso. Ha derrumbado mi muralla en un tiempo récord...otro punto menos para mí, otro más para él”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se estuvieron así un rato, en silencio, de nuevo con el mismo aire de familiaridad que antes habían compartido, hasta que James la sacó de su ensimismamiento:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Cómo es que trabajas tanto en vacaciones? ―le preguntó, con curiosidad, aún tomándola de la mano―. Tenemos deberes, pero no tantos...incluso yo los he terminado ya ―bromeó, y Lily le sonrió.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Hago trabajo extra, para repas...oye, ni que fuera tan raro ―se interrumpió la muchacha, al ver que él se la miraba como si fuera marciana―. ¿Qué?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Yo nunca haría nada así, y menos en las vacaciones de navidad ―admitió él, frunciendo el ceño, como si temiera por su salud mental―. ¿Seguro que eres humana, Lily? No sé cómo puedes trabajar tanto sin volverte loca...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ella se encogió de hombros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Tengo mucho tiempo libre ―dijo, y al cabo de unos segundos añadió, de nuevo con gesto burlesco:―. Yo, en cambio, me volvería loca si fuera tú y tuviera que inventarme nuevas bromas. ¿No se te acaban las ideas?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James soltó una carcajada que la hizo sobresaltarse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Las ideas no son mías ―le dijo, con una cómica voz de mártir―. Sólo unas pocas. Normalmente es Remus quien decide lo que haremos...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Remus? ―exclamó Lily, sin aire― No me jodas...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Te lo juro ―rió él, y luego añadió:―. Vigila tu lengua, Lily...esas palabras no suenan muy bien en labios de una muchachita tan aplicada como tú...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Y tú que sabes, mocoso? ―le espetó ella, con una sonrisa sardónica.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hacía años que no bromeaba así con nadie. Era tan maravilloso que, por unas horas, entre un comentario y otro, entre sonrisas y chistes ingeniosos, Lily Evans olvidó completamente los argumentos que la habían llegado a odiar a James Potter. Se estaba empezando a dar cuenta de que “odio” era, precisa y posiblemente, la palabra menos apropiada para definir lo que sentía hacia él.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hablaron y hablaron durante toda la mañana, primero en broma, luego en serio y luego en broma otra vez, hasta que llegó la hora de comer. Lily se sorprendió cuando miró su reloj. El tiempo había pasado tan rápido...y la comida que James había traído había apagado la alarma de su estómago, que normalmente empezaba a molestarla muy temprano. “Vaya, Lily...qué interesante...un &lt;i&gt;estómago&lt;/i&gt; despertador...”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James se levantó el primero, y luego la ayudó a levantarse a ella. Hacía rato que se habían soltado las manos, pero al sentir de nuevo su contacto, a Lily se le revolvió el estómago. Se miraron a los ojos un instante; James se adelantó y le acarició la mejilla con dedos dubitativos. Ella entrecerró los ojos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Diosss...” pensó, y soltó un suspiro, no sabía si de placer o de resignación. La mano de James se retiró al cabo de poco, y ella estuvo a punto de impedírselo, pero se lo pensó mejor. “No seas ridícula”, se riñó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Ya nos veremos después, ¿eh? ―le dijo James muy de cerca; soltó su brazo, y empezó a caminar hacia el castillo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily tardó un rato en reaccionar y seguirle. Se había quedado paralizada, porque acababa de darse cuenta de otra cosa, la más importante de todas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estaba completa, estúpida e irrevocablemente enamorada de James Potter.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-1267371157987029529?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/1267371157987029529/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/12/realisation-one-shot-harry-potter.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1267371157987029529'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1267371157987029529'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/12/realisation-one-shot-harry-potter.html' title='Realisation (one-shot) [Harry Potter]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-2961706310011783644</id><published>2008-11-27T20:16:00.005+01:00</published><updated>2008-11-28T20:05:39.654+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Harry Potter'/><title type='text'>"¡Todas para Sirius y Sirius para todas!" (one-shot) [Harry Potter]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: ¿Queréis saber lo sexy, guapo, encantador, fantástico, musculoso, atlético, simpático, divertido, buenorro, genial, hipnotizante...en fin, lo imposiblemente perfecto que es el casanova sin remedio Sirius Black a ojos de sus fans? Estáis en el lugar indicado. Entrad y vedlo vosotros mismos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: Humor / Parody&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Joanne Katleen Rowling. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Rating: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/3048513/1/Todas_para_Sirius_y_Sirius_para_Todas" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/3048513/1/Todas_para_Sirius_y_Sirius_para_Todas&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;N. de A.: E&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;sta historia no la he hecho burlándome de a quien le guste Sirius Black (a MÍ también me gusta mucho éste personaje), sino burlándome del club de Fans que se pone siempre en los fanfics. No os sintáis ofendidos/das si sois fans suyos/as, porfi, no era mi intención...&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;“&lt;i&gt;Ésta estúpida y ridícula historia que vais a leer está contada desde el estúpido y ridículo punto de vista de las estúpidas y ridículas fans de Sirius Black, utilizando sus estúpidas y ridículas palabras textuales. La autora no tiene nada que ver, así que no la aporreéis si formáis parte de dicho estúpido y ridículo club”&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sirius Black, el tío más sexy, guapo, y con el mejor cuerpo de Hogwarts, se encontraba tranquilamente sentado en su sitio favorito de la mesa de Gryffindor, mirándonos a nosotras, sus fieles seguidoras, con sus preciosos, brillantes, perfectos y algo intimidantes ojos grises, haciendo suspirar a gran parte de las presentes (las que tenían el suficiente sentido común para apreciar la increíble e indiscutible belleza del ángel moreno); entre ellas, por supuesto, me incluyo a mí misma, que soy la más constante y apasionada de sus fans.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Nos acercamos a él tanto como pudimos, sin fijarnos siquiera por donde íbamos (su visión celestial nos nublaba la vista), dándonos codazos, patadas, y lanzándonos algún que otro hechizo, para decidir quién lo tocaba primero. Yo puse en la tarea todo mi esfuerzo y dedicación (el precioso chico...que digo, ¡ángel!, se lo merecía), pero, lamentablemente, me hirieron de gravedad y no pude seguir luchando.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Stephanie! —grité entre el gentío, llamando a mi mejor amiga, que está loca rematada y ni siquiera había alzado la mirada para ver el estupendo ejemplar masculino que se sentaba en aquel casi trono, ante y encima de nosotras, como Dios que era. Le enseñé mi herida, que me había dejado profundamente traumatizada e incluso mareada, y gemí:— ¡Se me ha roto una uña! —sin poderlo evitar, sucumbí a la pena y al dolor, pudieron más que yo, y me puse a llorar ahí mismo. Aunque luego me arrepentí profundamente, ya que noté como se corría mi maquillaje— ¡Qué horror! —grité, y me puse histérica. ¿Cómo no estarlo?— ¡Ahora todo el mundo se reirá de mí, creerán que soy una estúpida sin gusto en la ropa que no sabe cuidarse ni acicalarse como es debido! ¡Y, encima, mi adoradísimo y beneradísimo Siri-Boy, el tío más increíblemente sexy y buenorro del mundo, me está mirando! —todo esto me lo dije a mí misma, en voz baja, con la respiración accelerada de la emoción que sentía— ¡Aay, me derretiré de la emoción y de la vergüenza...! Ugh, mejor no, se me estropearía el peinado...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Más de lo que ya estaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Y yo con estas pintas! —pensé, desesperada, viendo como el ángel de Hogwarts se levantaba de la silla y se dirigía hacia mí. Intenté acomodarme el cabello, mientras le observaba con una justificada admiración: su andar era tan elegante, con unos movimientos perfectos y atractivos, y enormemente sensuales...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Me dejó totalmente extasiada al hablarme, con esa voz ronca y seductora tan impresionante que tiene:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Qué te pasa, preciosa? —me preguntó, pasándome su musculoso y perfecto brazo por los hombros.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;--¡Me muero! ¡Me desmayo! --pensé, muy emocionada. Pero al final conseguí aguantar la contundentemente justificada emoción de tener ese macho tan cerca, y conseguí articular, más tímida de lo que a mí me habría gustado:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—N-no...me han hecho daño —me quejé, y le señalé las chicas que me habían empujado, que estaban demasiado concentradas observando al Astro Black como para entretenerse a mirarme mal.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Ah, sí? —dijo él, con un una preocupación encantadora que lo hacía aún más atractivo de lo que ya era siempre— Tranquila, ya me encargaré de ellas luego —hizo una pausa, y le seguí viendo con detalle: el pelo le caía tan elegante sobre los hombros y el rostro...¡ooh, era &lt;em&gt;tan&lt;/em&gt; sexy!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al cabo de un rato, siguió diciendo, con una voz ronca y seductora irresistible:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Vienes conmigo, preciosa? —me dedicó un guiño súper-atractivo, y sentí que me derretía allí mismo. Le di un gesto de asentimiento y lo seguí hasta la Sala Común, viendo embelesada su andar tan sexy y encantador.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¡Nunca olvidaré aquella noche!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y, por supuesto, las otras chicas tampoco.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Durante los días y las semanas siguientes, me llenaban de preguntas, como por ejemplo “&lt;i&gt;¿Qué hicisteis?&lt;/i&gt;”, aunque era bastante obvio; “¿&lt;i&gt;Es tan bueno en la cama como dicen?&lt;/i&gt;”, y yo presumía de él...esta vez fue una tía atrevida de séptimo de Hufflepuff la que preguntó, en un arrebato de sinceridad:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿La tiene grande?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—No os lo podéis ni imaginar —solté yo, egocéntrica, con expresión soñadora. Una chica de quinto me dijo, enfurruñada:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Tienes una suerte de cojones, tía. Te ha escogido a ti entre todas nosotras...y, encima, la revista Rumorología afirma que ya hacía más de dos meses que no se lo hacía con alguien...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Qué fuerte! —exclamaron unas rubias teñidas de cuarto y de sexto, mirándome con los ojos como platos, con una combinación de sorpresa y de celos bastante infantil. Me sentí flotar sobre ellas, superior; me habría puesto a gritar de júbilo allí mismo, pero decidí optar por una opción mucho más útil e interesante, que aprovechaba mucho más el tiempo y fomentaba increíblemente la cultura y los conocimientos que nos serán útiles en la vida...:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Sabíais que ha salido un nuevo pintalabios carmín, brillante en azul, que hace que quien te bese siempre quiera repetir?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“&lt;i&gt;Y, colorín colorado, el estúpido y ridículo Club de Fans de Sirius Black...¡volvió a hablar de sandeces!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;...y no rima, pero me importa un pimiento.”&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-2961706310011783644?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/2961706310011783644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/todas-para-sirius-y-sirius-para-todas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/2961706310011783644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/2961706310011783644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/todas-para-sirius-y-sirius-para-todas.html' title='&quot;¡Todas para Sirius y Sirius para todas!&quot; (one-shot) [Harry Potter]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-5867606331721482388</id><published>2008-11-27T20:01:00.003+01:00</published><updated>2008-11-28T20:12:54.415+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Fire Emblem'/><title type='text'>Miradas (capítulo 3: Felicidad) [Fire Emblem 8]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: FireEmblem 8, Sacred Stones. Las miradas pueden decir tantas cosas...como “te odio” o “te amo”...como “vete” o “quédate conmigo”. Seth/Eirika. S/E.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: General / Romance&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer&lt;/u&gt;&lt;u&gt;:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Intelligent Systems. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4434421/1/Miradas" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4434421/1/Miradas&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo encontró en un rincón de la sala, solo, como siempre, mirando como la gente bailaba, comía y charlaba a su alrededor. Se había apoyado en la pared con aire distraído, y parecía estar meditando algo profundamente. Eirika se le acercó con precaución, no queriendo sobresaltarlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero él ya la había visto. Giró la cabeza para mirarla directamente y, aunque se le veía algo apagado, sonrió.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Buenas noches, princesa —la saludó, con suavidad. Su voz sonaba un poco ronca, seguramente porque hacía mucho rato que no hablaba; y Eirika no pudo evitar sonreír también, pese a todo. Seth siempre hacía mejorar su humor, por muy desanimada o enfadada que estuviera.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Buenas noches, Seth —respondió, acercándosele. Meditó su decisión por última vez; pronto, ya no habría marcha atrás. Y, sin embargo, no tenía dudas al respecto—. Seth... —pronunció su nombre casi con ternura, y pudo apreciar como los ojos de él se llenaban de aprecio, de un modo tan leve que apenas se percibía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Sí, alteza? —dijo, expectante. Eirika trató de poner en orden sus ideas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Acabo de hablar con mi hermano —comenzó, sin poder esconder su tristeza—. Y he podido comprobar lo que ya temía desde hacía tiempo...Ephraim ha sucumbido a la presión de los otros reinos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Qué queréis decir? —pidió Seth, alzando una ceja. Eirika también se apoyaba en la pared, y ambos estaban muy cerca, quizás&lt;i&gt; demasiado &lt;/i&gt;cerca. Demasiado como para su propia salud mental, y sin duda mucho más de lo políticamente correcto. Pero Eirika no quería que los oyera nadie; y, en realidad, aquella situación tampoco le desagradaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo siempre he sido diferente —murmuró ella. Su voz sonaba apagada, pero en sus ojos, la determinación seguía viva y llameando—. “Poco ortodoxa”, como dicen algunos últimamente. No me recojo el pelo, no me importa llevar ropa más o menos principesca, digo cosas que no tendría que decir y cargo con una espada por todas partes. Pero, ¿sabes?, cuando yo era más joven, eso no importaba... “Es sólo una niña”, decían, “Ya cambiará”. Pero ahora soy una mujer, mi padre está muerto y mi hermano es el rey. Renais se está recuperando de una guerra y, de repente, me he dado cuenta de que he vivido engañada. Me habían dicho que yo era importante en todo esto...pero es mentira. Lo único que quieren es casarme y deshacerse de mí, porque soy una princesa liberal, y eso no les interesa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Seth parecía que empezaba a comprenderlo todo, y se la miraba como si la viera por primera vez. Eirika nunca le había abierto su corazón de aquella manera...de hecho, dudaba que lo hubiera hecho nunca con nadie. Sus ojos azules estaban un poco húmedos, pero parecía que ella no se daba cuenta, o le era igual.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Ephraim me acaba de pedir, de &lt;i&gt;ordenar&lt;/i&gt;, que renuncie a mi propia identidad. Bueno, en realidad me ha pedido que renuncie a una espada, pero eso es sólo el principio —sus palabras sonaban amargas, y aquello no era algo normal en ella. Eirika había cambiado mucho en los últimos tiempos...—. No soy capaz de soportarlo más, Seth. No puedo seguir encerrada en este castillo. Quiero irme.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquella afirmación golpeó a Seth como una maza. Tartamudeó:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Pero Eirika...quiero decir, Lady Eirika...¿y vuestro hermano? ¿Vuestro país? —no parecía alarmado, sin embargo; tan sólo muy, muy sorprendido. Estaba claro que no se esperaba que Eirika, la tierna y amable Eirika, llegara a pensar aquellas cosas. Que llegara a plantearse abandonarlo todo y volver a comenzar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Tiempo atrás, cuando aún creía en todo esto, ni se me habría ocurrido abandonar mi hogar, mis responsabilidades —susurró Eirika, mirándose los pliegues del vestido—. Pero después de hacer tanto, de tantos sacrificios, después de haber salvado el mundo entero, de ser héroes incluso...me esperaba más. Me esperaba tener palabra en todo esto. Esperaba poder decidir —lo decía con doble sentido, y Seth lo captó enseguida. Comprendió que Eirika no se refería tan sólo al destino del país, o a su derecho de llevar o no llevar una espada. Se refería a su deseo de poner escoger a la persona al lado de la cual quería pasar el resto de su vida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y entonces entendió otra cosa, aún más importante si cabe. Le costó encontrar las palabras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Eirika... —había olvidado de nuevo utilizar su título, pero ni siquiera se dio cuenta. Estaba demasiado conmocionado—. Me...¿me estás pidiendo que vaya contigo?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La multitud que hablaba, comía y se movía a su alrededor pareció congelarse, desvanecerse, como si no estuviera ahí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Te estoy pidiendo &lt;i&gt;si &lt;/i&gt;quieres venir conmigo —especificó Eirika, con una triste sonrisa—. Llevo pensando en esto mucho tiempo, Seth. La actitud de mi hermano esta noche no ha hecho más que hacer que me reafirme en mi decisión. Hay muchas cosas que me atan aquí —miró a su alrededor, con la mirada perdida en la memoria—. Pero la mayoría son recuerdos. Y puedo romper esas cadenas, &lt;i&gt;quiero&lt;/i&gt; romperlas. Quiero empezar una nueva vida, lejos de aquí. Sin embargo, tú...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hizo una pausa, como esperando que dijera algo; pero Seth se había quedado sin palabras, así que ella prosiguió:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Seth, no puedo decirte que abandones tu vida. Sé que tienes tu trabajo, tus sueños, tus responsabilidades, y que has jurado lealtad a este reino. Tan sólo te pido que te seas leal a ti mismo —lo miró a los ojos otra vez. Estaban tan cerca que le dolía el cuello de mirar hacia arriba, pero aquello no tenía importancia—. Me iré esta noche. A medianoche —hablaba en voz tan baja que Seth tuvo que hacer un esfuerzo para oírla—. Si decides acompañarme, podrás encontrarme en los establos, los del sector oeste, que dan al bosque. Cogeré bastante comida como para dos personas, y una cantidad suficiente de oro. Si quieres, ven conmigo. Si no, quédate. No te lo reprocharé si lo haces —alargó la mano para tocarle la mejilla, pero la apartó enseguida, casi sin llegar a rozarlo. Le dirigió una última mirada antes de irse, dejando a Seth muy confundido, y pensando...&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Vestía con unas ropas marrones y gruesas, y se cubría la cabeza y el rostro con una capucha. Cargó su equipaje (el poco que llevaría) a lomos del caballo gris, junto a las provisiones. Montó un segundo caballo, aún cogiendo las riendas del primero, y los hizo salir lentamente del establo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Miró atrás, prometiéndose que sería la última vez. Las luces del castillo estaban casi todas apagadas, a excepción de los braseros de las murallas y alguna que otra antorcha fantasma.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No se fijarían en ella. A nadie le importaban un par de caballos en la oscuridad, y había escogido expresamente dos ejemplares de pelaje oscuro y discreto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No la verían. No debían verla. No soportaría tener que regresar ahora que se había hecho a la idea de que iba a ser libre...al fin.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y así, se alejó del castillo furtivamente, intentando hacer el menor ruido, sintiendo el aire frío de la noche acariciándole el rostro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pese a todo, su exultación quedaba empañada por una profunda tristeza. Y no se debía a dejar atrás a todos sus amigos, a toda su familia, a la tierra que la había visto nacer. No se debía al hecho de que estaba abandonando todo aquello que conocía para internarse en un mundo nuevo y extraño.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Él &lt;/i&gt;no había venido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;De hecho, tampoco había esperado que lo hiciera. &lt;i&gt;Deseaba &lt;/i&gt;que fuera así, que su amor por ella fuera lo suficientemente fuerte, pero en todo momento había sido consciente de que era posible que su sueño, el mayor y el más bello de todos, no se cumpliese.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pese a todo, estaba llorando.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando estuvo a una distancia prudencial hizo que los caballos aumentaran la velocidad. Era importante que se alejara lo más posible del castillo antes de que amaneciera, o podrían encontrarla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, llegó un momento en el que las lágrimas, unidas a la impenetrable oscuridad de los caminos, le impedían ver absolutamente nada. Así que detuvo los caballos y se sentó a pie de un árbol, abandonándose, finalmente, a sus propias penas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y lloró, lloró mucho, cubriéndose el rostro con las manos, sintiéndolas húmedas de su propio dolor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y entonces, como por un milagro, notó que un brazo cálido y reconfortante le rodeaba la cintura, y que otra mano le enjugaba las lágrimas. Abrió los ojos, y se encontró con otros, llenos de ternura y de cariño. Ojos castaños, ojos azules.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Seth... —murmuró Eirika, sollozando, mientras le echaba los brazos al cuello y lo abrazaba con todas sus fuerzas, tal y como llevaba soñando desde hacía meses. Él no llevaba armadura, sino ropas de viaje, como ella; era fantástico poder sentir el calor de su cuerpo, tan cerca del suyo, sin nada que se interpusiera. Seth había dejado su propio caballo un poco más lejos, junto a los otros y Eirika pensó que realmente debía de haber llorado muy fuerte, porque no lo había oído llegar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estuvieron así, abrazados, mientras Eirika se calmaba poco a poco y su respiración volvía a ser regular. Finalmente, levantó la cabeza de su hombro y lo miró a los ojos otra vez. Aquella simple mirada le dijo tantas cosas...”te quiero”, “quédate conmigo”, “gracias”. Seth le devolvió el gesto de forma igualmente intensa, sintiendo que se deshacía por dentro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Le había costado mucho tomar una decisión. Había trabajado duro y constante toda su vida para conseguir realizar su sueño, para convertirse en General y luchar por proteger a su país. Pero Eirika...Eirika era muy importante para él. Y tenía razón: ambos ya habían hecho suficiente por Renais, por el mundo entero. Se merecían poder vivir en paz...felices por el resto de su vida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquella idea había sido la que lo había animado, finalmente, a tirarlo todo por la borda e ir a buscarla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Eirika... —susurró él, acariciándole el rostro con infinita ternura. Ambos sonrieron, casi al mismo tiempo—. Me he decidido. Iré contigo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los dos se levantaron, aún abrazados, y Seth guió a Eirika hacia los caballos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Debemos irnos de aquí —le dijo, con un matiz de urgencia. Se le veía extraño, sin armadura y bajo esa pesada capucha. “Atractivo”, pensaba Eirika, sonriendo por dentro, “y misterioso”—. Aún estamos demasiado cerca del castillo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Así que montaron y retomaron el camino, juntos esta vez. Eirika estaba radiante de alegría; y Seth...Seth se había sentido culpable al abandonar el castillo, sabiendo del escándalo que causaría su huida y de la pena que caería sobre los recién casados al perder a su amiga, a su hermana. Pera al verla llorar bajo aquel árbol, al abrazarla y perderse en sus ojos azules, se había sentido más vivo de lo que había estado jamás. Y había decidido que ya era suficiente; que ya habían hecho bastante, y tenían el derecho de ser un poco egoístas y buscar la felicidad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cabalgaban hacia ella.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se detuvieron cuando faltaba poco para que amaneciera. Acamparon en un bosque, lejos de cualquier lugar habitado, y, pese a que hacía frío, no encendieron fuego, por miedo a provocar un incendio. Las fronteras de Renais quedaban atrás, a unos cuantos quilómetros, y aquello los tranquilizaba; lo más seguro era que, al saber de su huida, las cerraran a cal y canto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Comieron en silencio. Pese a todo, pese a que habían huido juntos y estaban completamente solos por primera vez desde hacía muchos meses, Seth y Eirika mantenían las distancias. Se miraban continuamente, pero no se tocaban. Aún no habían asimilado del todo la idea de que podían hacerlo sin problemas, sin culpa...sin consecuencias.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, cuando se fueron a dormir, Eirika se acercó a él, buscando su calor. Montaron una única tienda, y se acurrucaron, muy juntos, debajo de las mantas, abrazándose estrechamente. Y, de nuevo, fue Eirika la que se atrevió a dar el siguiente paso: levantó la cabeza, miró a Seth con toda la fuerza de su pasión y unió los labios con los suyos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Perdieron la razón con aquel contacto. Finalmente, los llenó el júbilo, la &lt;i&gt;certeza&lt;/i&gt; de saber que, a partir de aquel momento, ya no habría más barreras entre ellos dos. Se besaron apasionadamente, saboreándose, hasta que perdieron el aliento. De repente, el día ya no parecía tan frío.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Oh, Eirika —dijo Seth con voz ronca, mientras hundía el rostro en su hombro. Ella gimió suavemente—. Te quiero tanto...tanto...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika se estremeció al notar el aliento de él en el cuello, y le pasó una mano por el cabello rojo como el fuego, sintiéndolo sedoso y agradable entre los dedos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo también...te quiero... —le respondió, con la voz teñida de deseo, mientras lo abrazaba más fuerte. Sus piernas estaban entrelazadas, y era tan, tan agradable...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika nunca había estado tan cerca de ningún hombre; y aquel hecho, combinado con el que se trataba de Seth quien la besaba y la acariciaba por todo el cuerpo, provocaba mil y una sensaciones en su interior. Se entregaron el uno al otro con avidez, como algún tipo de liberación después de estar tanto tiempo separados.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Mmm...Seth —siseó Eirika cuando, finalmente, unieron sus cuerpos en uno solo—. Mm...llevaba &lt;i&gt;años&lt;/i&gt; queriendo hacer esto contigo —él sonrió. Era una sonrisa pícara y juguetona que Eirika nunca le había visto antes. La hizo sentir bien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo también —murmuró él en su oído. Y ambos volvieron a entregarse al placer, al &lt;i&gt;amor&lt;/i&gt;, olvidando de todo lo demás.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Décadas después, cuando la historia de la huida de la princesa y del caballero era ya casi leyenda, una muchacha llamada Ilriah llegó al castillo de Renais, pidiendo trabajar para su ejército. Nadie la escuchaba ni la hacía caso, pero el rey Ephraim pareció reconocerla y ordenó que la dejaran quedarse en el castillo. Tenía la esperanza de que aquella chica, que tenía una melena salvaje como el fuego y llevaba la rebeldía y la justicia en sus ojos azules, le permitiera enmendar el error que había cometido mucho tiempo atrás. Un error del cual se arrepentía profundamente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y, a la vez, la recién llegada alimentaba su ilusión de que, fuera como fuese, fuera donde fuese, ambos habían sido (y seguían siendo) felices.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-2-fire-emblem-8.html"&gt;Capítulo anterior&lt;/a&gt;                                          Capítulo siguiente&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-5867606331721482388?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/5867606331721482388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-3-fire-emblem-8.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/5867606331721482388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/5867606331721482388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-3-fire-emblem-8.html' title='Miradas (capítulo 3: Felicidad) [Fire Emblem 8]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-8633569090760751727</id><published>2008-11-27T19:58:00.003+01:00</published><updated>2008-11-28T20:09:40.527+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Fire Emblem'/><title type='text'>Miradas (capítulo 2: Sueños rotos) [Fire Emblem 8]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: FireEmblem 8, Sacred Stones. Las miradas pueden decir tantas cosas...como “te odio” o “te amo”...como “vete” o “quédate conmigo”. Seth/Eirika. S/E.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: General / Romance&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer&lt;/u&gt;&lt;u&gt;:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Intelligent Systems. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4434421/1/Miradas" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4434421/2/Miradas&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Había muchos, muchísimos invitados. Todos ellos iban vestidos con sus mejores galas, y se saludaban cortésmente unos a otros, generando una especie de mar multicolor que se movía, inconsistente, entre las paredes blancas de la sala de fiestas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika, sin embargo, pasó de largo la entrada sin fijarse demasiado, recorriendo el pasillo a toda velocidad. Se dirigía a la zona de las habitaciones, donde sabía que Tana, la pequeña y nerviosa Tana, estaba terminando de arreglarse para su boda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero, como le pasaba mucho últimamente, Eirika llegaba tarde; se había entretenido más de la cuenta hablando con unos invitados, y ahora su distracción le pasaba factura. Maldijo mil veces su descuido; aquél era un día muy especial, tanto para Tana como para su hermano, y no debía andarse con tonterías (aunque, pensándolo bien, su problema no era ninguna tontería. Decidió no pensar).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Tana! —dijo, mientras entraba en la habitación como una exhalación. Ni se le pasó por la cabeza que aquella actitud pudiera ser impropia de una princesa de Renais— Tana, lo siento...no me había dado cuenta de la hora que era...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Hola, Eirika! No pasa nada, tranquila... —dijo Tana al verla, con una sonrisa temblorosa. Hablaba rapidísimo, incluso más de lo normal en ella, que ya era decir mucho. La habían hecho ponerse encima de un taburete, de pie, y dos mujeres le estaban ajustando y arreglando el vestido. Le temblaban tanto los pies como las manos, y a Eirika la sorprendía que lograra mantenerse en pie siquiera, aún menos encima de ese asiento minúsculo. Se le acercó, para calmarla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se quedó allí durante el siguiente cuarto de hora, charlando animadamente con Tana, hasta que el vestido de ésta estuvo listo. Entonces, las damas la hicieron sentarse y empezaron a ocuparse de su peinado. Fue en ese momento cuando Tana le hizo La Pregunta, con voz de sincera inocencia:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Eirika, ¿ya has ido a ver a Ephraim? —pese a que no lo decía de modo acusador, Eirika se sintió culpable.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Ern...pues no, aún no —confesó en voz baja, sintiendo como todas las preocupaciones y toda la infelicidad la invadían de nuevo. Desde que se había encontrado a solas con Seth, dos semanas atrás, había estado evitando a su hermano. Tampoco se le había hecho muy difícil, porque casi ni le veía el pelo; pero, las pocas veces que podrían haber hablado, ella había puesto toda clase de excusas de por medio por tal de no hacerlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika no acababa de tener muy clara la razón de sus propias acciones, quizás porque no sólo era una, sino la suma de muchas de diferentes: el poco interés que él había demostrado por ella en los últimos tiempos...el temor a que leyera su amor por Seth en su mirada...la sensación de que ella ya no pertenecía a aquel mundo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero había una razón mayor a todas esas, y que la afectaba tan intensamente que le producía pesadillas. Temía que Ephraim sucumbiera a la presión social y le pidiera que abandonara sus sueños, sus creencias, sus esperanzas y su espada. Eirika tenía el presentimiento, no tan descabellado, de que su hermano lo intentaría aquella misma noche, después de ser coronado rey. Porque entonces estaría por encima de ella...ya no tendría que &lt;i&gt;pedir&lt;/i&gt;, podría &lt;i&gt;ordenar&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Todos aquellos miedos regresaron a ella de golpe, como un río desbordado, con aquel simple y aparentemente inocuo comentario por parte de su amiga. Toda la comodidad y la falsa seguridad de los anteriores quince minutos se habían esfumado, dejando tan sólo la realidad, desnuda y cruel como era.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tana debió de darse cuenta de que le pasaba algo, porque su expresión curiosa cambió a otra de muy diferente, llena de preocupación...y de recelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Fantástico&lt;/i&gt;, pensó Eirika. Su fama de loca también había afectado a su mejor amiga. ¿Qué más le quedaba?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En aquel preciso momento, sin embargo, Tana no podía moverse ni decir nada, ya que su “sesión de peluquería” se encontraba en un momento delicado. Le estaban estirando y alisando el pelo, recogiéndoselo en un moño muy, muy estrecho, y Tana apretaba los labios con fuerza. Eirika sabía, por experiencia, que aquel proceso dolía bastante.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aprovechó la ocasión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Bueno, Tana, me voy a ver cómo va todo. Nos veremos en la ceremonia —le dijo de un tirón, haciendo un gesto que, esperaba, pasara como a imitación mediocre de sonrisa. Se escabulló por la puerta de la habitación, sintiendo aún la mirada de Tana clavada en su nuca, y se alejó de allí a la mayor velocidad a la que podía llegar sin parecer sospechosa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se encontró con mucha gente por los corredores del castillo; no era de extrañar, ya que la ceremonia que tendría lugar aquella tarde necesitaba de muchos preparativos; y era muy importante, tanto para las apariencias como para el orgullo del personal del castillo y de la realeza renaiseña, que todo saliera bien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero a Eirika, tanta circulación de personas la ponía nerviosa. Incluso en las zonas menos transitadas del castillo, se encontraba continuamente con gente que le dedicaba reverencias o la miraba raro, por partes iguales. Y ella, que normalmente encontraba paz y consuelo en el silencio y en el frío de la piedra, en sus paseos solitarios, se sentía cada vez más frustrada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Terminó por salir a los jardines exteriores y dirigirse hacia los campos de entrenamiento. Quizás tenía suerte y podía ver algún combate que la sacara de su hastío y de su abatimiento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquel día, y debido a las celebraciones, el entrenamiento comunitario de los jóvenes (y al que Seth asistía diariamente como profesor) no tendría lugar. Era por eso que Eirika no esperaba encontrarse con &lt;i&gt;él &lt;/i&gt;allí; y, cuando lo hizo, no estaba emocionalmente preparada para ello. Su corazón hizo un salto mortal antes de volver a su sitio, latiendo muy rápido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Había distintas parejas y grupos de entrenamiento en el campo, pero Seth estaba solo. Golpeaba el aire con fuerza con su lanza, luchando contra un enemigo invisible, practicando movimientos y fintas. Estaba muy concentrado, y su frente brillaba por el sudor bajo el sol matinal. No llevaba su armadura habitual, sino otra de más pesada, con menos ornamentos. Eirika sabía que esas armaduras las llevaban los caballeros en las prácticas para fortalecer su cuerpo. Así, cuando llevaban la armadura normal, parecía que pesaba menos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika se quedó fascinada por aquella visión, y se sentó en los bancos de piedra que había al margen de los campos, sin dejar de mirarlo. El rostro de Seth, tenso por el esfuerzo, le parecía una imagen increíblemente sensual.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Para Eirika, aquello era un placer y, a la vez, la peor de las torturas. Desde que Seth y ella habían hablado por última vez (dos semanas antes, frente al despacho de él), ella había ido a verlo entrenar prácticamente cada mañana. Y sabía que no podía ser, pero el deseo de abrazarlo, de quitarle aquella estúpida armadura y de apretar la mejilla contra su pecho, se hacía cada vez más intenso e insoportable.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pese a que cada día iba allí, hasta entonces el General no había demostrado que le importara, o que se hubiera dado cuenta siquiera. Aquel día también parecía demasiado concentrado como para fijarse en ella...y Eirika lo prefería así, aunque su instinto le dijera otra cosa. De lo contrario, se habría generado una situación muy incómoda entre los dos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y, aunque hubiera momentos en los que pensaba que era mejor abandonar, que sería preferible echar sus esperanzas a la basura, cada vez que lo miraba Eirika sentía el fuego renacer en su alma. El fuego de la rebeldía. El fuego del amor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No, no se rendiría tan deprisa. Quizás lograra convencer a Ephraim, después de todo. Quizás lograra encontrar la paz, de alguna manera, en medio de toda aquella oscuridad. Aunque tuviera que...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tiempo atrás, la idea, por sí sola, la hubiera horrorizado. Pero las circunstancias habían cambiado; ella había cambiado, y también su visión de las personas que tenía alrededor. Lamentablemente, empezaba a ver que no todo era tan perfecto como se lo habían pintado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sus ojos se concentraron, de nuevo, en la figura de Seth, quien estaba ejecutando un movimiento especialmente difícil. Se volteó...y la vio. Ella era la única persona que había sentada en los bancos, y su cabello celeste, incluso desde la distancia, resultaba inconfundible.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Seth se detuvo, y ambos cruzaron una larga, larga mirada. Eirika pudo sentir perfectamente como los ojos de él perforaban su alma de lado a lado; y él notó, casi en su propia piel, el fuego intensísimo que latía en ella. Incluso desde lejos, las miradas podían significar tantas cosas...&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y Seth y ella compartieron muchas miradas, aquella tarde. Durante la ceremonia, sus ojos se encontraron varias veces, aunque los separaban varios asientos. Y Seth no podía evitar sentirse culpable, pues sabía que él era el siervo y ella, la señora. Sabía que mirar así a su princesa, con amor...con &lt;i&gt;deseo&lt;/i&gt; era algo inapropiado, del todo inapropiado. Pero, simplemente, no lo podía evitar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por su parte, Eirika tenía que reprimir el impulso de ir corriendo hasta él y rodearlo con sus brazos, aunque se encontraran en la presencia de centenares de personas importantes. Quería acariciarle el cuello, besarlo y susurrar en su oído su plan, aquello que se le había ocurrido, y que podría hacerlos felices al fin...pero aún era temprano. Aún existía la posibilidad, por ínfima que fuese, de convencer a Ephraim.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tenía que esperar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La espera duró media hora y tres minutos, exactamente. La media hora era lo que quedaba de la ceremonia; y los tres minutos, el tiempo que tardó el recién coronado rey en deshacerse de la avalancha de felicitaciones que le había caído encima.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando lo logró, con toda la educación del mundo, lo primero que hizo fue dirigirse hacia Eirika. A Tana no se la veía por ninguna parte; seguramente también la estaban felicitando, y no lograba terminar con aquello con la misma elegancia que su marido.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika no pudo dejar de notar algo raro en Ephraim, aunque no sabía si tan sólo era aquella noche o ya llevaba ahí varios días. Había alguna cosa extraña en su expresión, que estaba fuera de sitio. Por supuesto, estaba claro que se sentía feliz por su boda y su coronación, pero algo muy diferente ensombrecía su mirada. Eirika tan sólo podía tratar de adivinarlo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Hola, Eirika! —dijo él, con una jovialidad que no podría haber sido más falsa— Espero que estés disfrutando de las celebraciones.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Por supuesto —respondió ella, con una voz educada y fría, muy diferente a su tono habitual, cálido y comprensivo—. Muchas felicidades, hermano. También felicitaré a Tana, cuando la vea. Antes no he podido porque os rodeaba mucha gente —se excusó, sin sonreír. No tenía caso intentarlo; sólo conseguiría una mueca, como mucho.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Por supuesto —la imitó Ephraim, lentamente. Su expresión de falsa alegría se había congelado—. Por supuesto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se hizo un silencio incómodo entre ambos. Bueno, no exactamente silencioso, porque varias personas felicitaron a Ephraim de por medio; pero Eirika no abrió más la boca. Se había topado con un “panorama” que echaba para atrás, y no tenía muy claro qué hacer o qué decir a continuación.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ephraim acababa de despedir a una noble de Jehanna cuando decidió quebrar el silencio:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Eirika —ella lo miró, con aquella expresión indiferente que resultaba tan chocante en su rostro—, últimamente corren rumores muy...&lt;i&gt;desagradables&lt;/i&gt; respecto a tu comportamiento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika despegó los labios, al fin.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Soy consciente de ello —respondió, tan impávida como lacónica. Ephraim le dirigió una mirada dura como una roca; pero, en el fondo de aquellos ojos, Eirika apreció algo distinto, semejante a la decepción. Sin embargo, aquel brillo desapareció enseguida, y llegó a pensar que lo había imaginado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Pues si ya lo sabes, &lt;i&gt;hermana&lt;/i&gt;, deberías empezar a tomas medidas, me parece —le reprochó él, con una voz tan rígida como su expresión—. Por poner un ejemplo, no sé, podrías dejar de llevar esa espada por todas partes —incluso para la boda, Eirika había traído una espada corta en su vaina, colgada del cinturón de su vestido. Había dejado el estoque en su dormitorio, para no llamar &lt;i&gt;tanto&lt;/i&gt; la atención, pero no había soportado la idea de ir completamente desarmada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Me siento más segura si la llevo encima —le replicó a Ephraim, con frialdad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Las defensas del castillo son suficientes —respondió él del mismo modo. Hizo una pausa antes de dar el golpe de efecto:—. A partir de mañana, no llevarás ningún tipo de arma. No es propio de una princesa de Renais —no era una &lt;i&gt;petición&lt;/i&gt;, era una &lt;i&gt;orden&lt;/i&gt;. “¡Tú me enseñaste a luchar!”, quiso gritarle Eirika, pero se contuvo. Se limitó a dirigirle una mirada de ira, aunque el efecto se congeló tras su capa de buenos modales. Una capa impenetrable, que había ido perfeccionando a lo largo de años de vida cortesana.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Como quieras, &lt;i&gt;hermano&lt;/i&gt; —inclinó levemente la cabeza, en una burla indirecta de su recién adquirida “superioridad”, y le dio la espalda, perdiéndose entre la multitud. Su rabia y sus ganas de romper algo se estaban convirtiendo en lágrimas a una velocidad alarmante. Era &lt;i&gt;Ephraim&lt;/i&gt;...su &lt;i&gt;hermano gemelo&lt;/i&gt;...¿tanto habían cambiado las cosas?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se detuvo y luchó por dominarse, hasta que las lágrimas se evaporaron, consumidas por su fuego interior.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Atisbó a Seth a lo lejos, y reunió fuerzas. Aquella era, probablemente, la decisión más difícil y más arriesgada que había tomado en toda su vida. Pero valía la pena intentarlo...para salvar, al menos, uno de sus sueños, ya que el resto se habían roto en mil pedazos.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-1-fire-emblem-8.html"&gt;Capítulo anterior&lt;/a&gt;                                          &lt;a href="http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-3-fire-emblem-8.html"&gt;Capítulo siguiente&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-8633569090760751727?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/8633569090760751727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-2-fire-emblem-8.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/8633569090760751727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/8633569090760751727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-2-fire-emblem-8.html' title='Miradas (capítulo 2: Sueños rotos) [Fire Emblem 8]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-5980240742322541399</id><published>2008-11-27T19:52:00.007+01:00</published><updated>2008-11-28T20:11:06.027+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Fire Emblem'/><title type='text'>Miradas (capítulo 1: Rebeldía) [Fire Emblem 8]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: FireEmblem 8, Sacred Stones. Las miradas pueden decir tantas cosas...como “te odio” o “te amo”...como “vete” o “quédate conmigo”. Seth/Eirika. S/E.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: General / Romance&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer&lt;/u&gt;&lt;u&gt;:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Intelligent Systems. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4434421/1/Miradas" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4434421/1/Miradas&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Capítulo 1: Rebeldía&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cada vez que la miraba, se traicionaba a sí mismo. Cada vez que se fijaba en su cuerpo, en sus ojos, en su manera de moverse y de hablar...cada vez que lo hacía, sentía aquel deseo prohibido de hacerla completamente suya, de conocer y de recorrer hasta los más íntimos rincones de su cuerpo y de su alma. Cada vez que la miraba, rompía sus juramentos, dejaba de ser el gran Caballero Argénteo para convertirse tan sólo en un hombre que amaba a una mujer. Una mujer que, por cierto, era la princesa de Renais y, por si fuera poco, su señora.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—General, ¿os encontráis bien? —le preguntó un día Kyle, con voz seria pero preocupada, mientras ambos se ocupaban del entrenamiento de los recién incorporados. Seth, cuya mirada había estado perdida en algún punto del espacio, despertó de golpe.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sí —dijo, reaccionando—. Sí, sir Kyle, estoy bien. Sólo me he distraído un momento; lo siento —se disculpó, tratando de recuperar la compostura. Kyle le restó importancia con un gesto, escondiendo su desconcierto bajo una capa de convenciones y buenas formas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Oh, no, no os preocupéis; no pasa nada. Todos perdemos la concentración de vez en cuando. Es sólo que me ha parecido que os ocurría algo; creí notar que una expresión de dolor os cruzaba el rostro...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Seth no lo demostró, pero se sentía sorprendido ante aquella revelación. Él, el Caballero Argénteo, nunca se alteraba ante nada; o no mostraba esa alteración, cosa que, para los demás, era casi lo mismo. Ni la más cruel y sangrienta guerra, ni el enemigo más temible, conseguían provocar abolladuras en su dura y pulida superficie. En caballero se asemejaba a su armadura en aquel aspecto; resistente, tan brillante que dolía a los ojos, insensible e inflexible. Su rostro siempre se mostraba pétreo, sereno, sin más sentimientos que la resolución, la firmeza y la dureza. Sí, sin duda, Seth era un líder...un líder militar, sin ir más lejos. Tan fiel como un perro ciego, tan falso como una joya de azúcar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, pese a todo eso, había permitido, sin quererlo, que aquello que lo estaba rompiendo por dentro aflorara al exterior.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Que él recordara, nunca antes le había ocurrido nada similar. Ni siquiera al morir su madre, seis años atrás; ni al hacerlo su padre, apenas dos años después de la muerte de la primera. Seth, el General que todos adoraban y respetaban, no tenía familia, no tenía amigos. Sus camaradas era tan sólo eso: camaradas, y nada más. Jamás se permitiría sentir afecto por ninguno de ellos, porque, en el fondo, sabía que podía perderlos en cualquier momento. A todos ellos. Aquél era el destino de los caballeros, a aquéllo se condenaban al entrar en la Orden: a vencer o a ser vencidos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero nada de todo eso había afectado nunca el hablar o el hacer del General. Ni siquiera el más mínimo rastro de tristeza o de desconsuelo ensuciaba el metal de su armadura, porque él la había recubierto con una capa impermeable: deber. Disciplina.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero, pese a todo, ella rompía todas las leyes, desmontaba todos los esquemas. Incluso los que Seth había instaurado, a la fuerza, en sus propios sentimientos. Ella era la encarnación de la rebeldía, e insistía en atravesar la tupida red que la sociedad había tejido entre ellos dos. Seth la odiaba por ello. Seth la &lt;i&gt;amaba&lt;/i&gt; por ello, aún más. La amaba tanto que le dolía el corazón.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Supongo que habrá sido mi imaginación —zanjó Kyle y, de nuevo, Seth tuvo que concentrarse para entender qué diablos le estaban diciendo. Aquéllo empezaba a ser preocupante—. Ya ha llegado la hora de acabar con el entrenamiento —añadió Kyle, y llamó a todos los chicos y chicas que entrenaban a su alrededor. Les ordenó guardar las armas y los caballos y retomar sus actividades habituales.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero Seth ya estaba lejos de allí. Su mente había vuelto a perderse en los hilos de su propia consciencia, y el General apenas percibió que Kyle se despedía de él y abandonaba el campo de entrenamiento, volviendo a entrar en el castillo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El horario de Seth era bien claro; él ya se había encargado de que fuera así. De las nueve a las doce, entrenar a los aprendices; de las doce a las tres, burocracia en su despacho; de las tres a las cuatro, comida; de las cuatro a las cinco, descanso; de las cinco a las ocho, patrulla. Cualquiera que quisiera hablar con él sabría dónde encontrarlo, pues siempre hacía exactamente lo mismo, calculado al milímetro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, aquel día su mente estaba perdida, y sus pies lo llevaron inconscientemente a ninguna parte. En algún rincón de su consciencia, la voluntad, rígida y severa, que normalmente regía todas sus acciones le gritaba: “¡Ve a tu despacho! ¡Cumple con tu deber, o tendrás problemas!”. Pero él no la escuchaba. De hecho, ni siquiera la oía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Paseó y paseó, meditabundo, moviéndose sin fijarse por aquellos pasillos, por aquellos patios que él conocía tan bien. Aún se podían apreciar los estragos de la batalla que había tenido lugar allí, en el castillo, apenas unos meses atrás. Pero cada día había menos desperfectos. Sin embargo, Seth no podía evitar recordar, al ver la sangre seca y la piedra rota, la traición de Orson. Sir Orson, caballero de Renais, que había sido su compañero, su maestro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Orson se había vuelto loco de amor. Aquel sentimiento, sin embargo, había sido tan obsesivo, tan terrible y macabro, que lo había torturado hasta el final. Seth no quería hacer comparaciones, pero empezaba a pensar que él mismo estaba perdiendo la cordura. Por ella. Si tan sólo pudiera...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La parte más responsable y más obtusa de su mente volvió a surgir de entre las sombras, y trató de bloquear aquellos pensamientos. “¡No, no, NO!”, se dijo, furioso consigo mismo, mientras aceleraba el paso, aún errando por los pasillos. “¡Es mi princesa! ¡Es mi señora! No puedo pensar así de ella, no es...”&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“...correcto”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Todas las fuerzas lo abandonaron de repente, como si lo hubieran deshinchado, y fue entonces cuando Seth se preguntó, por primera vez en todo ese rato, dónde estaba y qué estaba haciendo allí. Era su deber, su &lt;i&gt;obligación&lt;/i&gt;, ocuparse de los papeles que había en su despacho. Y estaba eludiendo aquella responsabilidad sin excusa ni razón alguna.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Repentinamente irritado, y aún dándole vueltas al asunto en su cabeza, Seth dio media vuelta y se dirigió hacia su despacho, con el insistente chirrido de su armadura siguiéndole allí donde fuera, como un perro fiel.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cada día que pasaba, Eirika se sentía más como una parte de la decoración.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Su hermano gemelo, el príncipe Ephraim, y su prometida, la princesa Tana de Frelia, pronto se casarían y serían coronados rey y reina de Renais. Por supuesto, Eirika se sentía feliz por ellos (aunque bastante celosa de su suerte); al saber de su compromiso, se había apresurado a felicitarlos a ambos, a abrazarlos y a brindarles sus mejores deseos. Sabía que Tana, su mejor amiga, llevaba años enamorada de Ephraim, y se alegraba de que él le correspondiera. Sin embargo, aquel hecho no dejaba de sorprenderla; jamás habría sospechado que su hermano sintiera nada por Tana, ni siquiera que supiera que ella existía. Siempre que habían ido a Frelia, Ephraim se había enfrascado en los duelos más diversos con el príncipe James, olvidando todo lo demás. O, al menos, eso les había parecido a todos, incluida Tana. Quizás, en el fondo, Ephraim lo había hecho para impresionarla, pero eso Eirika no podía saberlo. En los últimos tiempos, su hermano estaba tan ocupado que apenas lo veía, y hacía mucho que no mantenía con él una conversación que mereciera llamarse como tal.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cada día que pasaba, Eirika se sentía más y más frustrada, tanto por su infelicidad (sentimentalmente hablando) como por el hecho, evidente y descarado, de que no tenía nada que hacer. La guerra había acabado; ya no era necesaria su espada. Sin embargo, ella seguía entrenando, e incluso tenía pensado iniciarse también con la lanza. En el castillo siempre había algún caballero que disponía de tiempo para practicar con ella; pero Eirika sabía que tan sólo lo hacían porque Ephraim se lo había ordenado, queriendo complacerla. La princesa era bien consciente de que, si pidiera un compañero de entrenamiento ella directamente, no obtendría resultados tan satisfactorios. Seguramente, ni siquiera la escucharían.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Dónde se había ido el sueño de “reconstruyamos juntos el reino”? ¿Había muerto, expirado, bajo el peso de la mentira?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando su padre vivía, jamás los había tratado con diferencias. Para él no eran “el heredero” y “la-que-va-a-casarse-con-un-príncipe-y-crear-alianzas”; tan sólo eran Ephraim y Eirika, sus hijos. Eirika había crecido y se había criado creyendo que los hombres y las mujeres eran iguales; que valía igual un noble que un campesino, con la única diferencia de que el primero tenía más responsabilidades. Durante la guerra, Eirika había llegado a ver con claridad lo cruel e injusto que era el mundo. Pero entonces había tenido la ilusión, la &lt;i&gt;certeza&lt;/i&gt; de pertenecer a algo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El sueño se había roto. Sería su hermano quien reinaría y, aunque hasta entonces no le había importado, estaba empezando a hacerlo. Porque se daba cuenta de que, aunque el rey seguro que tomaría en cuenta lo que dijera su querida hermanita, ya nada volvería a ser como antes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pronto, Eirika no sería más que un florero para el que debían encontrar un marido conveniente. Y ella era orgullosa, muy orgullosa, porque le habían enseñado a creer en la justicia. No estaba dispuesta a pasar por aquello, de ninguna manera.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aunque quizás, en el fondo, no tuviera elección.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sus estocadas tenían un ritmo constante y explosivo. Se movía a la velocidad del relámpago, coordinando perfectamente sus ataques y sus bloqueos con el movimiento de sus pies, blandiendo el arma con elegancia y firmeza. Su adversario, un caballero con armadura ligera, esquivaba las acometidas a duras penas, sin oportunidad de defenderse. Terminó agotado, y acabó por rendirse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Una técnica impecable, alteza —dijo, jadeando, mientras le dedicaba una reverencia tan amplia que se veía incluso ridícula—. No soy oponente para vos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika inclinó levemente la cabeza ante el halago, pero no hizo ni dijo nada más al respecto. Claro que lo sabía: había llegado a convertirse en una gran espadachina y, de entre los caballeros de la guardia, tan sólo el General Seth, el Caballero Argénteo, conseguía derrotarla o ser un reto para ella. Pero Seth ya no entrenaba con ella, y Eirika sabía muy bien el por qué...demasiado bien, quizás.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Apagada, se puso el estoque en el cinto, junto a su espada. Siempre llevaba armas encima, y la mayoría lo encontraban extravagante, incluso ofensivo, pues lo interpretaban como señal de que la princesa no confiaba en las medidas de seguridad del castillo. Pero a ella no le importaba lo que “la gente” creyera; siempre había aborrecido la violencia, pero se sentía más segura si iba armada. Sospechaba que Ephraim no tardaría en pedirle que dejara de hacerlo, para conservar las apariencias, pero Eirika no pensaba hacerle caso. Ya estaba harta de que le dijeran qué podía y qué no podía hacer.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sir Paul —le dijo al caballero, que parecía a punto de retirarse—, me gustaría preguntarlos una cosa. Mi técnica con la espada ya es lo bastante buena, y siento un cierto interés en iniciarme con la lanza. Me gustaría saber si alguno de los caballeros podría ayudarme con ello —el hombre parecía incómodo ante sus palabras, pero Eirika no se lo reprochaba. Al fin y al cabo, su fama de “poco ortodoxa” ya estaba bien difundida a lo largo y ancho del castillo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—No lo sé, señora —le respondió el caballero, con precaución—. Deberíais consultarlo con Lord Ephraim o con sir Seth...milady —con una última reverencia, sir Paul se retiró, dejando tras de sí a una muy irritada Eirika.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Preguntad a Lord Ephraim...”, “Decídselo al General”, “Mejor que pidáis permiso al príncipe”...siempre era lo mismo. Nunca podía tomar sus propias decisiones, y contínuamente tenía que recurrir a otra persona...a un hombre, por lo general. Su hermano gemelo y su amor secreto eran las excusas que más le daban sus siervos antes de salir huyendo de ella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sí, amaba a Seth; lo amaba con toda su alma. Y otra de las cosas que más odiaba de aquella situación era el hecho de no poder dar rienda suelta a ese sentimiento. Su hermano le había repetido mil y una veces que no quería que tuviera un matrimonio por conveniencia; que los descendientes de él y de Tana pondrían solución a la sucesión en el trono, y que ella no tendría por qué tomar más parte en el asunto. Pero, en el fondo, Eirika sabía que su hermano no podía hacer nada al respecto. Que, llegado el momento, la presión de los demás reinos sería demasiado fuerte, y Ephraim tendría que rendirse a lo inevitable y buscarle un marido...un marido que no sería Seth. Eirika no podía soportar aquella idea, así que la apartaba contínuamente de su mente...pero siempre regresaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika suspiró, resignada, y decidió ir al despacho de Seth para preguntarle al respecto; no tenía nada mejor que hacer, y así al menos tenía una excusa para verle. Sabía que él se encontraría allí a aquella hora del día, porque se conocía su horario prácticamente de memoria. Seguramente, el verlo lograría mejorar su humor; aunque sabía que, al mismo tiempo, se autosometía a la tortura de recordar, por enésima vez, que lo suyo no podía ser.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin siquiera molestarse en quitarse su túnica de entrenamiento, que estaba sucia y sudada después de su duelo con sir Paul, se dirigió con pasos seguros hacia la zona este del castillo, donde estaban situados los despachos de los generales.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Normalmente, cada país acostumbraba a tener tres generales: el de las unidades terrestres, el de las aéreas y el de las mágicas. Renais, sin embargo, no disponía de ejército aéreo, así que sólo tenían dos generales. Uno de ellos era Seth.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando llegó a su despacho, pese a que ya pasaban más de cuarenta minutos de las doce, se encontró con la puerta cerrada. Y Seth nunca dejaba cerrado cuando estaba dentro de esa habitación. Eirika se sintió inquieta. Seth era demasiado perfeccionista como para saltarse su horario sin una buena razón.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Seth! —exclamó la princesa al verlo venir por uno de los pasillos. El caballero se quedó clavado en el sitio.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Princesa... —reaccionó, y siguió caminando hasta detenerse a su lado—. Yo...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Dónde estabas? —lo interrumpió Eirika, alzando una ceja. Tenía que levantar mucho la cabeza para mirarlo a la cara, pues él era mucho más alto que ella, pero no le importaba—. No es propio de ti desatender tus responsabilidades, Seth.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No había reproche en su voz pero, pese a ello, Seth se sintió como un niño atrapado in fraganti, con las manos en la masa. Si cualquier otra persona le hubiera dicho aquello mismo, ni que hubiera sido Lord Ephraim, el futuro rey, no se habría sentido tan incómodo como en aquel momento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo...lo siento, milady —inclinó la cabeza ante ella, claramente avergonzado—. Me he distraído, y no debí haberlo hecho. No volverá a pasar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika no pareció del todo satisfecha con esa respuesta. Se lo quedó mirando unos instantes más antes de decir, de una forma un poco extraña:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Mientras venía hacia aquí, me he cruzado con sir Kyle —hablaba en un tono casual, tan forzado que Seth alzó la cabeza para mirarla, esforzándose por mantener su expresión impasible—. Según me ha dicho, en el entrenamiento de esta mañana te has comportado de un modo...poco usual —su voz y su expresión eran tan inexpresivos que su postura se hacía difícilmente creíble, al menos a ojos de Seth, que intuía qué era lo que le ocurría por dentro. Lo mismo que a él—. Dice que estabas desconcentrado, y que parecías preocupado por algo. ¿Es verdad? —hablando de preocupación...la que Eirika sentía por él estaba aflorando claramente al exterior, por mucho que ella tratara de reprimirla, y aquello a Seth le llegaba al corazón. No lo demostró, sin embargo. Trató de evitar sus ojos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sí, es cierto, mi señora —respondió finalmente, sabiendo que no podría mentirle. La inquietud de Eirika se le escapó un poco más de las manos, y su expresión acabó de traicionarla del todo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Qué es lo que te preocupa, Seth? No me gusta saber que te sientes mal. Si puedo hacer algo al respecto... —él negó con la cabeza, mirando hacia otro lado. Sabía que aquello podía ser considerado como una grave falta de respeto hacia su superior; pero estaban solos, y Seth sentía que no podría controlarse a sí mismo si la miraba a los ojos un minuto más.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—No hay nada que hacer —dijo, apesadumbrado—. Esto está fuera de vuestro alcance, milady...y también fuera del mío.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Intentó con todas sus fuerzas no soltar demasiada amargura con aquellas palabras, pero Eirika ya lo había comprendido todo. Su mirada se ensombreció, ofuscada por la tristeza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Seth... —murmuró, cogiéndole en brazo y oprimiéndoselo con cariño. No se atrevió a más.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Suponía (y muy acertadamente) que Seth ya se había enterado del asunto de Lord James y dama Vanessa, que se había convertido en un escándalo público. Ambos llevaban enamorados mucho tiempo, desde incluso antes de la guerra; pero él era un príncipe y ella, una caballera a su servicio. Habían tenido que romper su relación al topar con una negativa rotunda del rey Hayden de Frelia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al oír de aquellos sucesos, tanto Seth como Eirika, por separado, no habían podido evitar comparar aquel caso con el suyo. Por supuesto, des del principio habían sabido que lo suyo era imposible; pero saber de alguien que había hecho lo mismo, conocer en vivo las consecuencias, era mucho, mucho peor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A ambos los había afectado; pero era a Seth a quien se le notaba más, pues generalmente era sereno e infalible, y sostenía sus muchas responsabilidades sin duda ni vacilación. Eirika...ella podía permitirse suspirar y estar ausente de vez en cuando. Su hermano casi no la veía, ya que estaba muy ocupado con los asuntos del reino y de la boda, así que no se había dado cuenta de nada. “En otros tiempo, lo habría hecho”, pensaba ella, entristecida. Pero, ¿a quién le importaba que un florero estuviera deprimido, que no fuera feliz? Aquello no afectaba en nada su función decorativa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Milady...debo retirarme —se excusó Seth, devolviéndola a la realidad. La princesa se dio cuenta de que aún lo sostenía por el brazo—. Tengo que ocuparme de ciertos asuntos...que he dejado desatendidos, como bien habéis dicho.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, Eirika no lo soltó. Sus ojos se encontraron de nuevo; la mirada de Eirika era tan intensa que esta vez Seth no tuvo fuerzas (ni ganas) para retirar la suya. Había rebeldía en los ojos de ella...el deseo de hacer algo imposible, de saltar todos los muros. De repente, Seth revivió, con increíble claridad, la noche en que ambos habían cabalgado juntos, él malherido y abrazándola contra su pecho, huyendo de un castillo que no tardaría en caer en manos de sus enemigos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;“Os habría llevado a algún lugar lejano para estar los dos solos...”.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Eirika había olvidado completamente qué era lo que la había llevado allí, y parecía hechizada por sus ojos. Lo miraba de una manera difícil de resistir, como si quisiera atravesarlo y conocer todos sus secretos. Sus ojos le decían: “Quédate. No me dejes sola”, pero Seth no podía complacerla, por mucho que lo deseara. Llevó su mano libre a la mejilla de ella, y le hizo una caricia tan leve que apenas existía. Eirika se estremeció de pies a cabeza, y aflojó su presa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Lo siento —murmuró él. Se separó de ella, que seguía paralizada en el mismo sitio, y fue a abrir la puerta de su despacho. Aún pudo mirarla una vez más antes de encerrarse en su prisión.&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;Capítulo anterior                                         &lt;a href="http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-2-fire-emblem-8.html"&gt;Capítulo siguiente&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-5980240742322541399?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/5980240742322541399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-1-fire-emblem-8.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/5980240742322541399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/5980240742322541399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/miradas-captulo-1-fire-emblem-8.html' title='Miradas (capítulo 1: Rebeldía) [Fire Emblem 8]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-8644242603319832660</id><published>2008-11-27T19:46:00.003+01:00</published><updated>2008-11-28T20:06:16.698+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Fire Emblem'/><title type='text'>"Mejor quédate callada" (one-shot) [Fire Emblem 7]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: Fire Emblem 7, Rekka no Ken. &lt;em&gt;“Ella” otra vez. Maldición&lt;/em&gt;. A Erk le duele la cabeza y ya no sabe qué hacer para que “ella” calle de una vez. Se le ocurre una idea interesante. ErkxSerra. ExS.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: Romance / Humor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer&lt;/u&gt;&lt;u&gt;:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Intelligent Systems. Yo solo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4442236/1/Mejor_quedate_callada" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4442236/1/Mejor_quedate_callada&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Habían atravesado los caminos más largos y difíciles; se habían internado en los más profundos bosques; habían encendido luz donde antes sólo reinaba la oscuridad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y &lt;i&gt;ella &lt;/i&gt;se quejaba de que le dolían los pies.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¡Eres un pésimo guía, Erk! ―le recriminaba, con aquella voz tan aguda que conseguía sacarlo de sus casillas― Mis pies, mis pobrecitos y preciosos pies, están hechos un desastre. ¡Y todo por tu culpa!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El mago se esforzó por ignorarla. Cogió una de las bolsas de viaje del lomo de la mula, la abrió y sacó de dentro varios paquetes de carne seca.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En fin...era mejor que no comer nada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Erk, ¿me estás escuchando? ―seguía gritando &lt;i&gt;ella&lt;/i&gt;, como una histérica, mientras él trabajaba en tratar de encender una hoguera― ¡Si ni siquiera has tenido la decencia de conseguir un caballo para esta delicada doncella!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Sí, Serra, ya me lo has dicho. Varias veces ―respondió él finalmente, con voz de mucha, mucha paciencia. Ella inspiró hondo y se &lt;i&gt;dignó &lt;/i&gt;a sentarse en el suelo del bosque, con un gesto tieso y lleno de mal disimulado orgullo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Erk no acababa de entender cómo había sido tan estúpido de caer en aquello...otra vez. Pero, por supuesto, la &lt;i&gt;perfectísima&lt;/i&gt; señorita Serra había querido ir a hacer una visita de cortesía a Pherae, y tenía que llevar escolta, ya que era MUY frágil y no sabía orientarse (lo segundo era muy cierto, como Erk ya había podido comprobar cuando ella se había ofrecido a guiarlos y los había metido de lleno en ese maldito bosque. Pero de lo primero ya no estaba tan seguro).&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;¿Por qué diablos Lord Héctor había tenido que escogerlo precisamente a él? ¿No había más personas en Ositia que pudieran dedicarse a la noble, estúpida y algo suicida tarea de soportar a Serra durante varios días seguidos?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Erk no lo sabía. Lo único que tenía claro era que le dolía la cabeza...y mucho.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Encima, estamos perdidos ―y ella seguía hablando, con esa voz que le perforaba los oídos como un pitido permanente. ¿No había modo de hacerla callar, por Elimine y por todos los santos y santas del jodido cielo?― ¡Y en un bosque! Erk, es que ni planeándolo te habría salido peor. ¡Esa no es manera de tratar a una dama!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Serra, por favor... ―intentó él, tratando de poner calma al asunto, pero no había manera; cuando Serra hablaba, Serra hablaba, y nada ni nadie podía impedírselo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¡No me vengas con excusas tontas! ―lo cortó ella, de un modo más bien teatral, mientras se sacudía el polvo y la porquería que se habían enganchado a su túnica.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¡No son excusas! ―estalló él finalmente, alzando la voz con evidente enfado. Serra abrió mucho los ojos e hizo una de sus sonrisitas impertinentes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Vaya, &lt;i&gt;Erky&lt;/i&gt;, te has enfadado ―hizo notar, con aquel tono altivo tan irritante―. Había llegado a creer que estabas hecho de hielo...pero eso da igual ―zanjó, con voz de sabihonda―, la cuestión es que la razón la tengo yo. Por supuesto ―añadió, sin la más mínima gota de modestia en su voz.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Erk suspiró, decidiendo que ya se había cansado de discutir, y logró encender fuego, al fin. Serra interpretó su silencio como que le daba la razón, y sonrió, satisfecha.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras Erk pasaba la carne por el calor del fuego, la clériga siguió hablando, y hablando, y hablando...al mago lo sorprendía que no se quedara afónica, con tanta charlatanería.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Este bosque es muy tenebroso, ¿verdad, Erk? Seguro que por aquí hay monstruos y espíritus malignos...pero ¡ay, de ellos, que osen acercarse! Los deslumbraré con mi luz maravillosa...este aire tan húmedo no me va bien para el cutis, espero que salgamos pronto de aquí. Antes he visto un bicho con muchas patas...¿has visto eso? Parecía un búho. Una vez leí que los búhos cazan ratas, como los gatos. No sé si creérmelo. ¿No crees que este peinado me favorece mucho? ―juntaba unos temas con otros con una incoherencia tan bestial que parecía intencionada, y Erk se limitaba a hacer “hm” y a asentir de vez en cuando, aunque en realidad no la estaba escuchando. Al parecer, a Serra le daba igual hablarle a una persona que a un árbol, ya que resultaba altamente improbable que no se hubiera fijado en que al mago no le importaba en absoluto nada de lo que le estaba contando.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ni siquiera al comer fue capaz de estarse callada, y la irritación y el dolor de cabeza de Erk iban aumentando por momentos. Nada parecía capaz de acabar con su sinfín de habladurías sin sentido. Aunque, bien pensado, quizás si él...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La idea, por algún motivo, le gustaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dejó la carne a un lado, pero Serra ni se fijó, porque seguía hablando, metida en su mundo. Tan sólo se detuvo cuando vio, con ojos desconcertados, que Erk se le acercaba y se sentaba a su lado. Alzó una de sus rosas cejas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Erk, ¿se puede saber qué haces? ―su voz chillona surgió de nuevo de su garganta, teñida de enojo― Te estaba hablando de... ―pero Erk se le había echado encima, buscando su boca, y había cerrado sus labios con los suyos, impidiéndole decir nada más.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Resultó ser sorprendentemente agradable. La rodeó con los brazos firmemente, por si trataba de escaparse, y profundizó el beso, recorriendo su boca con la lengua.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ella no se lo impidió. Parecía estar en trance, o algo parecido, y no reaccionó; ni siquiera cuando Erk se vio obligado a liberar sus labios y a coger una bocanada de aire.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Serra se había sonrojado. Aquello ya era insólito, pero...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Eh... ―...por una vez en su vida, Serra parecía no saber qué decir. No encontraba palabras con las que llenar el silencio―. Em...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Mejor quédate callada ―le aconsejó Erk, antes de besarla de nuevo. Serra sí que respondió esta vez, con inesperado ímpetu, colgándose de su cuello y acariciando su lengua con la suya. Seguía demasiado conmocionada como para tratar de decir nada, y el cerebro de Erk lo agradeció antes de dejar de funcionar durante los siguientes quince minutos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-8644242603319832660?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/8644242603319832660/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/mejor-qudate-callada-one-shot-fire.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/8644242603319832660'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/8644242603319832660'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/mejor-qudate-callada-one-shot-fire.html' title='&quot;Mejor quédate callada&quot; (one-shot) [Fire Emblem 7]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-1474093462264000060</id><published>2008-11-27T19:33:00.005+01:00</published><updated>2008-11-28T20:05:55.159+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Fire Emblem'/><title type='text'>Piedra (one-shot) [Fire Emblem 8]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen:&lt;/u&gt; FireEmblem 8, Sacred Stones. Marisa...serena, fría, rígida, como una estatua de mármol. Pero el muro puede derrumbarse. GerikxMarisa. GxM.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género:&lt;/u&gt; Romance/hurt/comfort&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Dislaimer:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de ésta historia pertenecen a Intelligent Systems. Yo tan sólo los utilizo para divertirme, y divertir a los que leen. Lo hago sin ánimo de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4404516/1/Piedra" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4404516/1/Piedra&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Los mercenarios de Gerik habían ganado una gran cantidad de oro, aquella vez. Oh, sí; la persona a la que tenían que escoltar era importante, y ellos habían cumplido su contrato con diligencia. El premio era de los gordos, y ellos habían puesto toda su alma en aquel trabajo. Por eso era que ahora, después de días y días de viajar sin descanso, todos se encontraban celebrando en aquel &lt;i&gt;pub&lt;/i&gt;, en las afueras de un pueblecito de Jehanna.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, Marisa, la Centella Carmesí, estaba fuera, lejos del calor, en un bosquecillo cercano al pueblo. Para variar, estaba sola; le gustaba, la soledad. Ya era noche cerrada, y la luna brillaba por encima de los árboles y de su cabeza, con una luz pálida y fría. Ella se había estirado en la hierba, apoyada en un árbol; aun desde la distancia, le llegaba claramente el sonido de las risas, los gritos y los cánticos de sus compañeros. Pero no le apetecía unirse a ellos; y no era porque le cayeran mal, todo lo contrario. Simplemente, aquel ambiente no iba con ella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pese a todo, Marisa no había bajado la guardia. Seguía atenta, como siempre, tomando en cuenta la posibilidad de que la atacaran por sorpresa en cualquier momento. Era una costumbre que tenía desde joven: estar siempre alerta y en tensión. Aquello le había salvado la vida más de una vez.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por eso, se dio cuenta inmediatamente de la presencia de Gerik, incluso cuando éste se encontraba aún a bastante distancia. Se giró al instante, tensa; en cuanto lo reconoció, apartó poco a poco la mano del pomo de su espada, a la cual ya se había aferrado, a punto para saltar sobre el enemigo y cortar cabezas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Hola, jefe ―le dijo, con aquel tono impersonal que era tan propio de ella. Gerik ya estaba acostumbrado, y le sonrió. Parecía bastante despierto, aunque la espadachina no dudaba de que, seguramente, ya había bebido bastante cerveza. Aunque a Gerik le costaba emborracharse.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Hola, Marisa ―le devolvió el saludo, mientras se sentaba a su lado. Ella oyó un leve tintineo, como de vidrio contra vidrio, y fue entonces cuando se dio cuenta de que él llevaba dos botellas, medio llenas de lo que con seguridad era cerveza, en la mano izquierda―. ¿Qué haces aquí fuera, tú sola? Todos están adentro, celebrando. Además, no es muy seguro pasearse por estos lugares; este sitio es peligroso. Más aún para una mujer, sin compañía y, encima, con la fama que tú te has ganado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Marisa se tomó su tiempo para contestar. Cuando lo hizo, su voz sonó más fría, más susurrante que la misma brisa, y sin duda mucho más amenazadora:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No les tengo miedo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Ya, pero yo sí ―replicó Gerik, impaciente, haciendo repiquetear sus botellas. Marisa se lo quedó mirando, alzando una ceja con evidente escepticismo. Gerik se rió―. Venga, va, que hablo en serio. Tengo que admitirlo: por aquí corre una gente que me da muy mala espina.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Tú mismo lo has dicho ―dijo Marisa, mirando el cielo con semblante impenetrable―. “Te dan mala espina”. Nada más. Tú eres el jefe, nada te da miedo, nunca. Al menos, nada que sea humano.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Gerik sabía a qué se refería. Durante el tiempo que habían pasado al servicio del príncipe y de la princesa de Renais, se habían encarado con monstruos formidables, terribles hijos del Rey Demonio, para después encontrarse con el Rey mismo. Pocas cosas podían asustarlos después de aquello.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin embargo, Gerik negó con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Eso no es cierto. Yo también me asusto, a veces, como todo el mundo. y... ―dudó un instante, pero el alcohol le había soltado la lengua, y se atrevió a mirarla a los ojos y a confesarlo―. Y tengo miedo de que te hagan daño, Marisa. Si te pasara algo...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dejo la frase inconclusa, pero su significado quedaba bien claro. Marisa lo miró verdaderamente a los ojos por primera vez aquella noche; por primera vez, quizás, en muchas noches y muchos días. Su rostro seguía completamente inexpresivo, inalterable, como una máscara rígida de piedra, pero sus ojos violetas se habían abierto por la sorpresa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No dijo nada. Parecía haberse quedado sin palabras, y Gerik frunció el ceño, sintiéndose extrañamente incómodo. Quizás había hablado demasiado...lo cierto era que no era muy bueno con las mujeres, y Marisa, concretamente, era una fuente constante de sorpresas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Finalmente, al cabo de unos minutos de tenso silencio, Marisa recuperó la voz.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Gracias.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Era apenas un susurro, no más expresivo que su voz habitual, pero había algo en la forma en que lo pronunció que inquietó a Gerik. El mercenario se removió en su sitio, e hizo el amago de dar un trago de una de sus botellas, pero se lo pensó mejor.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―¿Por qué me das las gracias? ―le preguntó a Marisa, intrigado. La volvió a mirar a los ojos; pero esta vez, por algún motivo, ella no fue capaz de sostener su mirada y giró la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Por preocuparte ―respondió ella, en voz baja―. Nunca nadie se preocupa por mí. Ni siquiera los demás compañeros del grupo. Ya sé que eres el jefe; que estoy a tu cargo, y que es tu obligación ocuparte de mí y de todos los demás. Pero te lo agradezco de todas formas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Gerik nunca la había oído pronunciar tantas palabras seguidas; estaba impresionado, pero no sólo por ese hecho, sino por lo que ella había dicho, y por lo que aquello implicaba. El hombre experimentó una sensación difícil de definir: de repente, por alguna razón, tenía unas ganas terribles de abrazarla. Sin embargo, sabía muy bien que Marisa no toleraba el contacto físico, así que mantuvo las distancias.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Marisa... ―Gerik suspiró y meneó la cabeza, con una media sonrisa―. No me des las gracias. No tienes por qué dármelas. Yo... ―de nuevo, dudó, pero esta vez se decidió mucho más deprisa―. De hecho, también me preocupas a nivel personal. Me...caes bien, y me sabría mal que te ocurriera algo. De verdad.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hubo otro silencio, igual de largo o más que el anterior. Nada en ella mostró la más mínima reacción a sus palabras, así que Gerik no podía saber cómo la habían afectado (si es que lo habían hecho). Al final, ella habló, y no era lo que Gerik esperaba. Aunque, tratándose de Marisa, nunca nada era del todo previsible. Era algo que a Gerik, en el fondo, le gustaba de ella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Eres amable conmigo ―él advirtió, no sin sorpresa, un rastro de emoción en sus palabras―. Eres muy bueno. Nunca nadie me había tratado como tú, ni me habían entendido, ni habían tratado de hacerlo. Todos dicen que soy una mujer extraña ―de nuevo, demasiadas palabras para tratarse de ella. Y teñidas con algo que parecía una mezcla de tristeza y de nerviosismo, un tinte tan leve que apenas se percibía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―&lt;i&gt;Eres&lt;/i&gt; extraña, Marisa ―hizo notar Gerik, con voz amistosa, atreviéndose a acercársele un poco más. Al parecer, ella no lo advirtió; o, si lo hizo, decidió pasarlo por alto―. Pero eso no es malo. Puede que no te hagas mucho con la gente, y que ellos te encuentren desagradable, pero eso es porque no te conocen. En realidad, sí que eres sociable...a tu manera.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hubo un nuevo silencio, el tercero, entre los dos; pero ya no era tenso ni incómodo. El ambiente se había relajado visiblemente, y Gerik estaba más cerca de Marisa de lo que había estado jamás. Tan sólo era un poco más cerca de lo normal al hablar con la gente, pero lo suficiente como para que el corazón del mercenario se desbocara. De Marisa no se podría haber determinado nada, porque su postura seguía siendo rígida e imperturbable. Sin embargo, su cercanía la inquietaba. Gerik se había dado cuenta de ello al verla temblar más de una vez, y no precisamente de frío; estaba claro que ella también se había dado cuenta de su situación.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Gerik...―la voz de Marisa, sorprendentemente cálida, lo despertó de su ensoñación. Él se sorprendió al oírla nombrarlo por su nombre; nunca antes lo había hecho, porque siempre lo llamaba “jefe”. Sin embargo, ella no lo miraba; tenía los ojos perdidos más allá de las montañas. Su mirada se había suavizado un tanto, y Gerik pensó que, pese a que su expresión y su postura seguían siendo de roca maciza, nunca la había visto tan humana.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La voz de ella se perdió en el aire fresco de la noche, y también lo hizo lo que fuera que quisiera decirle; porque, en ese instante, Gerik ya no pudo (o no quiso) controlarse más. Dejó las botellas en el suelo y, guiándose por un impulso, se inclinó hacia delante y abrazó a Marisa. Rodeó con un brazo su cintura y con el otro, sus hombros, y hundió la nariz en su cabellera. El aliento de la muchacha, cálido y agradable, acariciaba el cuello de Gerik; Marisa respiraba aceleradamente, como nunca lo hacía, ni siquiera después de los combates, que jamás la agotaban. A parte de por esa circunstancia, no había reaccionado; no le había devuelto el abrazo, pero tampoco trató de impedir que la tocara. Y Gerik, que se sentía embriagado por el calor de su cuerpo, empezó a acariciarle el cabello cariñosamente, pasando la mano por la cabeza y por el cuello, apretándola hacia sí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se mantuvieron en esa postura durante mucho rato, sin que ninguno de los dos dijera nada; hasta que Marisa reaccionó, como por reflejo. Confundida, se apartó de Gerik de una sacudida, empujándolo lejos de ella. Parecía muy alterada, y aquello no era propio de ella. Sus ojos estaban anormalmente abiertos; sus cejas, corrugadas; sus labios, apretados, y sus mejillas mostraban una tonalidad rosada tirando a rojiza. Su rostro inexpresivo ya no era tan inexpresivo. Marisa parecía... ¿asustada?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Yo...lo siento ―se excusó Gerik, en cuanto logró reaccionar―. No pretendía molestarte.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Marisa no parecía estar prestándole atención. Se abrazó a sí misma, temblando de miedo, frío o las dos cosas a la vez, y fijó su mirada en el suelo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras tanto, Gerik seguía hablando, inquieto y avergonzado al ver que ella no hablaba:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―De verdad que lo lamento. No quería invadir tu intimidad. Siento lo que he hecho y, si te has ofendido, yo...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―No... ―murmuró Marisa. Tuvo que repetirlo, más alto, porque Gerik no la había oído:―. No ―él calló de golpe, y se la quedó mirando; el corazón aún le latía muy rápido, y amenazaba con salírsele del pecho. Ella cerró los ojos, confusa, fregándose los brazos con las manos, como para darse calor―. No...no me has molestado. Me ha gustado lo que...has hecho. Pero...pero...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Parecía incapaz de terminar la frase. Su voz, habitualmente tan fría que no parecía humana, estaba rota por el llanto, y Gerik lo comprendió de repente. Marisa estaba asustada de aquellos sentimientos, de aquellas sensaciones, que eran nuevos para ella. Cosas más allá de sangre y de espadas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Vacilante, Gerik se le acercó y le puso una mano sobre el brazo. Marisa abrió los ojos de golpe, pero no se apartó esta vez; se limitó a mirarlo, con una mezcla de temor y anhelo que hizo que algo dentro de él se removiera. Al verla tan...indefensa, con las mejillas sonrosadas, con los ojos llorosos, Gerik sintió más ganas que nunca de protegerla. De protegerla no de enemigos físicos (porque ella los eliminaría sin dudar con el filo de su arma), sino de cosas más sutiles, cosas que la muchacha tan sólo conocía de lejos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ya no dudó más. Volvió a rodearle la cintura con un brazo, y la atrajo hacia sí; acarició toda su espalda con la otra mano, des del cuello hasta la cintura, y pudo sentir perfectamente cómo ella se estremecía.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Y entonces, casi a cámara lenta, Marisa le devolvió el abrazo. Al principio lo hizo torpemente, como si no supiera abrazar, y Gerik pensó que, seguramente, era así. Pero pronto ella ganó seguridad, y lo estrechó con fuerza entre sus brazos, hundiendo el rostro en su hombro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No dijo nada; ninguno de los dos habló, en realidad. Poco a poco, Gerik sintió cómo el cuerpo de Marisa se relajaba entre sus brazos. La muchacha estaba más tranquila, más calmada, de lo que había estado en años; y se podría afirmar, sin lugar a dudas, que se sentía más cómoda de lo que se había sentido en toda su vida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al cabo de un rato (¿cuánto tiempo? ¿Segundos, días, años...?), se separaron ligeramente para mirarse a los ojos. Los de Marisa seguían húmedos, hecho que no dejaba de ser sorprendente, aunque aún no había derramado ni una sola lágrima; y Gerik se dio cuenta de que los suyos también lo estaban. Pero no le importó. Esa muchacha...no, esa &lt;i&gt;mujer&lt;/i&gt; le hacía sentir como ninguna otra lo había hecho antes. No estaba seguro de que fuera amor, ni de que no lo fuera; al fin y al cabo, no se había enamorado nunca antes (bah, cuatro rollos para pasar el rato), así que no podía comparar. Lo único que tenía claro era que la quería, la &lt;i&gt;necesitaba&lt;/i&gt; a su lado. Desesperadamente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Con una sonrisa más bien estúpida (aunque él no se dio cuenta, claro), Gerik le acarició la mejilla con la mano, notándola agradablemente suave y cálida bajo sus dedos...y Marisa le devolvió la sonrisa. Era una sonrisa pequeña, muy pequeña, pero resultaba un espectáculo muy agradable: todas sus facciones tomaron un nuevo significado, una nueva belleza. La sonrisa de él se ensanchó, volviéndose, como era típico de él, pícara y burlona a la vez.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Nunca te había visto sonreír ―le comentó a Marisa; su mano, que seguía acariciando su mejilla, se deslizó lentamente hasta su cuello, y Marisa suspiró suavemente―. Estás guapísima con esa sonrisa. Más de lo normal, quiero decir ―añadió, riendo, sin dejar de pasar los dedos por su cuello. Notó a Marisa temblar ligeramente en sus brazos; su contacto la estaba haciendo volver loca, y Gerik, pese a no saberlo del todo, lo intuía. En parte era por eso que estaba disfrutando tanto de aquella situación―. ¿Sabes? Creo que deberías sonreír más a menudo. Te sienta bien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Finalmente, Marisa se atrevió a imitarlo, y alzó una mano para acariciarle el rostro, delineando su cicatriz. Sus dedos se movían de forma torpe, aunque no insegura; no dejaba de mirarlo a los ojos en casi ningún momento, dirigiéndolos hacia su propia mano, hacia la piel que ésta acariciaba, e inmediatamente después devolviéndolos a su lugar inicial: los ojos de él. Parecía hipnotizada, y seguía sonriendo, quizás un poco más que antes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;―Lo intentaré ―dijo finalmente, con aquel laconismo que era tan suyo. Gerik le puso una mano en la nuca y la otra en la barbilla, aún perdido en su mirada, y se inclinó para besarla. Cuando sus labios se tocaron, Marisa contuvo a duras penas un gemido, medio de sorpresa, medio de placer, y le rodeó el cuello con los brazos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Su muralla, su máscara de piedra, se había roto. Derrumbada. Quebrada. Inexistente.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-1474093462264000060?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/1474093462264000060/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/piedra-one-shot-fire-emblem.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1474093462264000060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1474093462264000060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/piedra-one-shot-fire-emblem.html' title='Piedra (one-shot) [Fire Emblem 8]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-1723422767712176210</id><published>2008-11-27T19:23:00.004+01:00</published><updated>2008-11-28T20:14:03.130+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Pokémon'/><title type='text'>Frío de lluvia (one-shot) [Pokémon]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen:&lt;/u&gt; May, helada y mojada de lluvia, erra buscando un refugio. Y éste se muestra ante ella: un chico de cabellos verdes y sonrisa altiva, que consigue dar calor a su corazón. DrewxMay, DAML, contestshipping. WARNING: fluff.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género:&lt;/u&gt; Romance.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Dislaimer:&lt;/u&gt; La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de esta historia pertenecen a Nintendo y a Game Freak. Yo tan sólo los utilizo para divertirme y divertir a los que leen. Lo hago sin ánimo de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4444720/1/Frio_de_lluvia" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4444720/1/Frio_de_lluvia&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Llovía a cántaros. El cielo estaba lleno de nubarrones negros, muy negros, y el agua caía a millares de litros por minuto. Una joven de unos quince años corría bajo la lluvia, cubriéndose la cabeza con los brazos. Su ropa, un conjunto rojo y verde muy ajustado, estaba completamente empapada, y el pelo castaño y mojado le caía, oscurecido, a ambos lados del rostro, dominado por unos ojos azules como zafiros&lt;strong&gt;(1)&lt;/strong&gt;. No llevaba chaleco ni paraguas, y se la veía apresurada por llegar a cubierto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estaba a muy pocos quilómetros de su objetivo: ciudad Calagua&lt;strong&gt;(2)&lt;/strong&gt;, donde se celebraría el siguiente concurso Pokémon, en el cual ella participaba. Pero se estaba helando, chorreaba agua por todas partes, y no podría seguir mucho más de aquel modo. Tenía que encontrar un refugio donde pasar la noche.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero el refugio la encontró antes a ella.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;May (pues así se llamaba la muchacha) iba andando, errante, por caminos encharcados, calada hasta los huesos, cuando se cruzó con él. Iba tan tranquilo, debajo de un paraguas de dimensiones agigantadas, con el cabello verde perfectamente seco y un andar tan altivo como siempre. Cuando la vio, se le escapó una media sonrisa socarrona, de ésas que sólo él sabía hacer y que ponían a la muchacha de los nervios.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Vaya, May —dijo él en tono casual, hablando alto para hacerse oír por encima de los aporreos que la lluvia le daba al suelo y a los árboles—. ¿Tú por aquí? Qué...inesperado.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Déjate de tonterías, Drew —masculló ella, temblando de forma incontrolada—. Me estoy helando...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Drew se la quedó mirando un momento, y alzó las cejas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Supongo que ibas hacia Calagua —dijo, acercándose a ella y cubriéndola de la lluvia con el enorme paraguas—. Yo también, y me atrapó la tormenta.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Todo eso está muy bien —dijo May, intentando controlar el castañeo de sus dientes, sin resultado—, pero no estoy en condiciones de... —dejó la frase incompleta y, mientras hablaba, se arrebujó en su ropa de forma inconsciente. Drew se la miró unos instantes más antes de reaccionar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Busquemos un refugio —dijo. Hasta entonces había estando buscando él solo, queriendo encontrar el lugar &lt;i&gt;ideal&lt;/i&gt;, pero el encontrarse con May cambiaba las cosas. La chica estaba en un estado lamentable, así que decidió dejarse de tonterías y detenerse en el primer agujero más o menos cálido y seco que encontraran.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al cabo de unos pocos minutos, hallaron una pequeña cueva a salvo del viento, entre los árboles. May casi cayó al suelo al tropezar en la entrada. Estaba mortalmente pálida.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Siéntate —le ordenó Drew. May obedeció sin rechistar, y él se puso a buscar algo en su mochila. Sacó unas mantas, un jersey y unos pantalones. Se lo pasó todo a May, con una expresión un poco rara, y se giró.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Quítate la ropa mojada, o te resfriarás —dijo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Como estaba de espaldas a ella, May no vio como Drew se sonrojaba hasta las raíces de su cabello. Se sintió extrañada y agradecida por toda aquella amabilidad. Aún temblando, murmuró:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Gracias.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando se hubo cambiado, se tapó con las mantas tan bien como pudo y se acurrucó en una esquina de la cueva. Como no tenían leña y el ambiente estaba muy húmedo, no podían encender fuego, y ninguno de los dos contaba con un Pokémon de tipo ígneo en aquel preciso momento. Drew se acercó a May y le puso la mano en la frente. Se sorprendió al notar su piel completamente helada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Estás fría —dijo, mirándola a los ojos. Tenía el ceño fruncido, con una expresión que May habría interpretado por preocupación, si no hubiera sido porque ambos eran rivales y no se soportaban (o eso creía)—. Y muy blanca. Si no te hubiera encontrado, te habría dado una hipotermia. Podrías haberte desmayado en el camino, y morir, porque nadie te habría visto. ¿Se puede saber en qué estabas pensando? —su tono de voz era duro, lleno de reproche, pero también demostraba, de una forma obvia, que le importaba lo que pudiera ocurrirle. Que aquella posibilidad, la de &lt;i&gt;perderla&lt;/i&gt;, lo trastornaba. A May la invadió una sensación curiosa, como de reconforte, o de ternura.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo...no sé... —dijo ella, con un hilo de voz, sintiéndose más débil por momentos—. No...el día estaba despejado...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Su voz sonaba tan leve, con tan poca energía, que Drew se asustó. Decidió dejar de lado todo pudor y se metió por entre las mantas, rodeando a May con los brazos para darle calor. Ella apoyó la cabeza en su hombro y cerró los ojos. Drew notaba su débil respiración en el cuello, y tuvo que reprimir un estremecimiento, que acabó por convertirse en un profundo y avergonzado sonrojo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Durmieron abrazados. Bueno, en realidad la única que durmió fue May, porque Drew no consiguió conciliar el sueño. Su preocupación por ella, y el hecho de tenerla tan cerca, lo mantenían en continua tensión. Comprobaba su temperatura cada dos por tres, y se alegró al notar que iba subiendo...poco a poco. Pero sin pausa.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Debían de ser las cuatro de la madrugada cuando May se despertó. Drew acababa de comprobar que seguía fría, pero ya no de forma tan alarmante como antes. Sus ojos azules mostraron un leve brillo febril cuando se abrieron y se posaron en los de él.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Hola —dijo May con voz tenue, ensayando una sonrisa. Su cabeza seguía sobre su hombro, ladeada de modo que podían verse a los ojos; y May se había dado cuenta de su situación, obviamente, porque sus mejillas blancas habían adquirido una saludable tonalidad rojiza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Cómo te encuentras? —le preguntó Drew, sin variar su posición un ápice, aunque también notó como el calor subía a su cara. Sin embargo, a aquellas alturas ya no tenía sentido que tratara de ocultar nada.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Mejor —dijo ella, sonriendo de verdad esta vez. En un arrebato que ni ella sabía de dónde había salido, levantó los brazos (que apoyaba en el pecho de Drew) y rodeó con ellos su cuello, estrechando el abrazo. Drew le pasó la mano por el pelo, azorado pero pensativo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Estuvieron así, en silencio, durante un tiempo. Cualquiera que los viera de lejos diría que May se había dormido, pero Drew sabía que no era así, por la fuerza de su abrazo, los latidos de su corazón y la intensidad de su respiración.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—May —dijo él de repente, saliendo de su mutismo pero sin dejar sus cavilaciones. Ella hizo un perezoso “mmm”, indicando que lo había oído, y él no pudo evitar sonreír antes de proseguir:—. May, no sé si es el momento, pero quiero preguntarte una cosa.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ella se separó ligeramente de él, apartando la cabeza de su hombro y quedando ambos cara a cara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Dispara —le dijo, con evidente curiosidad y algo de timidez. Su rostro había recuperado casi todo su color; y, en las mejillas, estaba ardiente de la vergüenza.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Me consideras simplemente tu rival? Quiero decir... —Drew parecía incómodo de repente, y se separó completamente de ella por primera vez en toda la noche. May sintió frío...y humedad—. ¿Crees que sólo soy un tipo egocéntrico y desagradable con quien debes competir, y a quien debes derrotar? —May, lenta de reacciones como era, no entendió el sentido de aquella pregunta, aunque estaba bastante claro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿A qué te refieres? —le pidió, confundida— No te entiendo —Drew suspiró. “Típico de May”, pensó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Quiero decir...si para ti soy alguien importante. Si me aprecias —se giró rápido, turbado, pero May pudo ver perfectamente como le enrojecía toda la cabeza, incluídas las orejas. En cuanto, finalmente, comprendió, se le escapó una sonrisa entre tierna, divertida y tímida; y, quitándose las mantas de encima, se abalanzó sobre Drew para abrazarlo por la espalda. Apoyó la barbilla en su hombro y rozó su mejilla son la suya, sintiendo aquel contacto como si quemara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Te preocupaba eso? —le pidió, en voz bajo. Ambos notaban la sangre arder en sus venas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sí —respondió él en el mismo tono—. Porque tú sí que me importas más que eso. Mucho más.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No sabía de dónde había sacado el valor para hacer aquella confesión, pero no se arrepintió en absoluto de haberlo hecho, y aún menos cuando May le dio un fuerte y sonoro beso en la mejilla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Siempre has sido especial para mí, Drew —le empezó a explicar al oido, con ternura. Drew se estremeció, y esta vez no se molestó en esconderlo—. Siempre. Siempre me ha importado lo que pensabas de mí. Siempre me han encantado tus rosas. Y siempre he sabido que tus comentarios desagradables eran simples flirteos disfrazados de mentiras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Drew estaba disfrutando infinitamente de la sensación de tener a May abrazándolo por detrás, y murmurándole todo aquello, con los labios tan cerca de su oreja. No sabía si la actitud sensual de la muchacha se debía al calor del momento o a su estado febril, pero poco le importaba. Y ella, por una vez, era del todo consciente de lo que provocaba en él. Si Drew se hubiera girado en aquel momento, la habría pillado &lt;i&gt;in fraganti&lt;/i&gt;, con una sonrisa de pilla dibujada en los labios.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Oye, ¿podemos volver a las mantas? Tengo frío —le pidió May a Drew (pese a que no tenía frío en absoluto), alargando cada palabra, como si las saboreara. Él asintió, y pronto ambos volvían a estar bien tapados y abrazados. Esta vez, May se acurrucó en su pecho y susurró:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Gracias por todo esto, Drew.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—No tienes por qué dármelas —le dijo él, acariciándole la cabeza. Pasaron unos minutos. La respiración de May se fue calmando gradualmente y, cuando Drew ya la creía completamente dormida, ella le dijo, con la voz más suave y amorosa que nunca le había oído:—. Te quiero mucho.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Él sonrió tan ampliamente que casi parecía que la boca no le fuera a caber en el rostro. Abrazó a la muchacha con más fuerza, y tuvo que contenerse para no gritar de júbilo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Yo también te quiero, May.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esta vez, Drew sí que se durmió. Y nunca había tenido un sueño tan agradable como aquél. Con ella. Un sueño cálido, sin rastro de frío.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras tanto, en el exterior, la lluvia caía, incesante, y golpeaba la roca con un ritmo constante y mecánico.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(1) He puesto, precisamente, "zafiros" como referencia clara al nombre de May en el manga de Pokémon Rubí y Zafiro (Sapphire)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(2) En los videojuegos de la tercera generación, Calagua es la ciudad donde se celebran la mayor cantidad de concursos (o, en el caso de Pokémon Esmeralda, donde se celebran &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;todos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; ellos).&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-1723422767712176210?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/1723422767712176210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/fro-de-lluvia-one-shot-pokmon.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1723422767712176210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/1723422767712176210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/fro-de-lluvia-one-shot-pokmon.html' title='Frío de lluvia (one-shot) [Pokémon]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6630539349525293126.post-4690692456056169649</id><published>2008-11-27T09:51:00.002+01:00</published><updated>2008-11-28T20:05:14.996+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fics de Harry Potter'/><title type='text'>Algo más que amistad (one-shot) [Harry Potter]</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Resumen&lt;/u&gt;: Lily nunca conoció al verdadero James Potter en carne y hueso. ¿Será capaz de hacerlo por carta? ¿Y podrá darle...algo más que amistad? LJ. Otro de mis fics llenos de azúcar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Género&lt;/u&gt;: Romance.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Disclaimer&lt;/u&gt;: La gran mayoría de los personajes, los escenarios, las ideas, etc. de esta historia pertenecen a Joanne Kathleen Rowling. Yo sólo los uso para divertirme escribiendo y divertir a los que leen. Lo hago sin fines de lucro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;Rating&lt;/u&gt;: T (+13)&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;u&gt;En FF.Net&lt;/u&gt;: &lt;a href="http://www.fanfiction.net/s/4421924/1/Algo_mas_que_amistad" target="_blank"&gt;http://www.fanfiction.net/s/4421924/1/Algo_mas_que_amistad&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Godric's Hollow, nº7.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;i&gt;14 de julio del 1977&lt;/i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi querida Lily,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;¿Cómo estás?&lt;/i&gt;&lt;i&gt; Espero que bien. Como creí que durante las vacaciones podrías aburrirte, fui a la librería y busqué un libro de Encantamientos que aún no tuvieses, y que te pudiese interesar (fue tarea difícil, eres una experta en el tema). Aquí lo tienes. Espero que te agrade. Le he añadido un mensaje en la primera página, que creo que te gustará.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Un abrazo y un beso,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Cuando Lily terminó de leer aquella carta, su rostro expresaba cualquier cosa menos gratitud.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Ese Potter! —se dijo, enfadada, mientras arrugaba el pergamino y lo tiraba en el suelo de cualquier manera— No tiene suficiente con amargarme la vida (y las citas) durante la escuela, y va y me molesta también en vacaciones...¡Ja! ¿Y cómo puede saber él qué libros tengo?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pese a su rabia y su resentimiento hacia el joven Potter, el paquete verde que acompañaba la carta ejercía una gran atracción hacia Lily, y finalmente no pudo resistirse y lo abrió. Y suerte que lo hizo, ya que, de no haber sido así, tanto esta historia como la vida de la pelirroja habrían tomado un rumbo muy distinto... no se podría decir “mejor” o “peor”, pero sí diferente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Soltó una exclamación de asombro, sin poder hacer nada por evitarlo. Se trataba de un ejemplar &lt;b&gt;im&lt;/b&gt;-&lt;b&gt;pre&lt;/b&gt;-&lt;b&gt;sio&lt;/b&gt;-&lt;b&gt;nan&lt;/b&gt;-&lt;b&gt;te&lt;/b&gt;, con todas las sílabas y los significados posibles de la palabra, de “&lt;i&gt;Encantamientos prácticos para el mago moderno”&lt;/i&gt;, encuadernado ricamente y con mucha gracia. Y, aparentemente, muy, MUY caro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Caray con Potter —pensó Lily, asombrada—. Me ha pillado de lleno. Hacía siglos que quería comprar este libro, pero era demasiado...“poco económico”...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Dejó el papel verde encima de la cama (en él se podía adivinar una etiqueta roja donde ponía: &lt;i&gt;“Para mi Lily, de James”&lt;/i&gt;) y se sentó en ésta, depositando el libro en su regazo, suavemente, y abriéndolo con sumo cuidado. En la primera página se apreciaba, tal y como James había dicho, un mensaje manuscrito. Sin duda lo había hecho con mucho esmero, por la calidad y la delicadeza de los trazos que formaban las palabras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Era un mensaje bastante largo; ocupaba cerca de la mitad de la página, y Lily tardó un poco en leérselo todo. A medida que iba saltando de una línea a la otra, su expresión fue sufriendo un cambio bastante importante. Primero había estado enfadada, pero la presencia de aquel libro la había confundido. Al empezar a leer, fruncía el ceño, esperando sorpresas mucho más desagradables, pero aquella expresión se había ido esfumando poco a poco, dejando lugar a otra mucho más difícil de descifrar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi querida flor de fuego,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Espero que este regalo te haya gustado mucho; mi intención no era otra que complacerte. Te lo entrego con todo mi cariño y mi amor, que no es poco, y como respuesta a lo que siento en el pecho cada vez que te veo. No sé si eres del todo consciente de ello, pero eres hermosa, hermosísima, en todos los sentidos de la palabra. Tanto por dentro, como por fuera. Y puedo jurar que nunca he visto nada tan bello como tus ojos, tan verdes, tan brillantes...&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Te mando un fuerte abrazo y, si me lo permites, un beso.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lily se quedó mirando el papel con aquella expresión indeterminada, mezclada con algo de escepticismo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aquella carta era la cosa más cursi que había leído en toda su vida. Normalmente, lo que habría hecho con ella era arrugarla y tirarla, como había hecho con la carta que había habido en el sobre, y que ahora estaba comiendo polvo en el suelo de su habitación. Pero no podía, y no sabía por qué.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Parece sincero —se dijo, aún intentando determinar lo que ella misma sentía al respecto—. Lo parece, aunque no puedo estar segura. Sé que está forrado de dinero, pero este libro...significa mucho para mí, y él lo sabe. Merlín, no sé qué pensar...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Lo que le había dicho era muy poético, sin duda. Y muy tierno, dejando de lado que fuera o no fuera empalagoso.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aunque claro, seguía tratándose de James Potter, por mucho que le hubiese enviado aquel fantástico regalo, aunque hubiese escrito esas palabras tan hermosas solo para ella. Quizás ni siquiera las había escrito él, sino que se lo había encargado a otro, o había copiado el texto de un libro. Y, repitiéndose aquella idea con insistencia en su mente (“es Potter, es Potter, es Potter...”), Lily se puso a escribir una respuesta, esforzándose al máximo por reprimir cualquier sentimiento, fuera duda, alegría o lo que fuera. Esforzándose por utilizar una helada cortesía, que siempre quedaba bien y no la dejaría en evidencia.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Spinner's end, Nº3.&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;&lt;i&gt;15 de julio de 1977&lt;/i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James &lt;/i&gt;(evitó poner “querido” o cualquier otro término similar. No le tenía tanta confianza...)&lt;i&gt;,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Muchas gracias por el regalo que me mandaste, y también por el mensaje. Era muy bonito. Pero, pese a eso, sigo oliendo algo extraño en todo esto, así que, si tramas algo, ya puedes ir olvidándote de mí.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Espero haberme hecho entender. Cordialmente,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Lily.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Era un mensaje frío, casi desagradable. Si Lily hubiese releído la carta, seguramente habría cambiado muchas cosas o, simplemente, no la habría mandado. Pero no lo hizo. Con un nerviosismo que resultaba inexplicable incluso para ella misma, ató el pergamino a la pata de la lechuza parda (supuso que era de James), con cierta dificultad, pues los dedos le temblaban exageradamente. Cuando terminó, se apoyó en el alféizar de la ventana, viendo el ave perdiéndose en el cielo nublado, dejando atrás Privet Drive. Suspiró profundamente, y meneó la cabeza con cierta desesperación. No era la primera vez que Potter provocaba aquellas sensaciones en ella, pero siempre intentaba no pensar en ello. No hablaba con él, no abría sus cartas, tiraba sus regalos a la basura. Pero aquella vez la había tomado desprevenida, y Lily ya no podía negarse más a sí misma que el muchacho le gustaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Aunque eso él no tenía por qué saberlo, claro.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Godric's Hollow, nº7.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;17 de julio de 1977&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi querida pelirroja,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Me alegra que te haya gustado el regalo. Hacía ya mucho tiempo que te veía hojearlo y mirarlo, pero nunca lo comprabas...así que pensé...bueno, ya te lo imaginas.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Respecto a lo de tus sospechas...no temas nada. Sólo pensé en regalarte algo interesante, para alegrarte las vacaciones y que no se te hicieran pesadas. Y decidí&lt;/i&gt; (¿cómo sabía James...digo, Potter, que estaba pasando unas malas vacaciones?)&lt;i&gt; enviarte un buen libro, ya que sé que leer uno siempre te alegra y te abstrae de tu alrededor. No lo hacía con más intención que esa, de verdad.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Te mando todo mi afecto,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Merlín...parecía saber tanto de ella. Cuando hablaban (o discutían, básicamente) cara a cara, ella nunca le dejaba dar explicaciones. Daba por sentado que sus palabras la confundirían, que se aprovecharía de lo que ella sentía por él y después la dejaría tirada. Pero empezaba a ver a Potter como a una persona normal, incluso mejor que normal, y se arrepentía de no haberse dado la oportunidad de conocerlo mucho antes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Merlín, qué lío...&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Spinner's end, Nº3.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;19 de julio de 1977&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Querido James &lt;/i&gt;(el encabezado le salió casi por sí solo, pero no hizo nada por evitarlo)&lt;i&gt;,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Ya he recibido tu carta, y he de decirte que te creo...más o menos. Es complicado hacerlo después de tantos años de discutir y de pensar que eres un idiota, pero me da la impresión de que has madurado y que me dices la verdad. Así que, bueno...espero que este curso podamos hablar un poco más, para conocernos y todo eso; así podré comprobar si lo que creo es cierto. No te prometo más que amistad (que es lo que tú quieres, ya lo sé), pero espero que te guste la idea.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Espero verte pronto.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Un abrazo,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Lily.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Godric's Hollow, nº7.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;21 de julio de 1977&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi querida Lily,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;No sabes lo feliz que me haces, de verdad. Hacía mucho tiempo que esperaba una oportunidad y, bueno...¡gracias! Espero que podamos conocernos un poco, y ser buenos amigos. Es cierto que me gustaría que fuésemos más que eso, pero no des del principio, claro. Y, si la amistad es lo único que quieres darme, lo aceptaré, aunque me duela. Te quiero mucho, y no pienso forzarte a nada.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;¿Te gustaría que siguiéramos escribiéndonos? ¡A mí sí!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Con todo mi cariño,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Spinner's end, Nº3.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;30 de julio de 1977&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Querido James,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;¿Cómo estás? Espero que bien. Ya sé que debí escribirte antes, pero me fui de vacaciones a Francia y no pude leer tu carta hasta hoy. Me gusta la idea de irnos escribiendo, creo que será una buena manera de conocernos antes de Hogwarts, y así también tendremos algo que hacer en las vacaciones. ¿No crees?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Bueno, pues, ya nos leeremos.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Un beso,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Lily.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Godric's Hollow, nº7.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;13 de agosto de 1977&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Mi pelirroja de ojos verdes,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Hoy he pasado un día bastante aburrido. Mis padres han convocado una de esas reuniones típicas y aburridísimas llenas de gente rica y aburridísima que habla de cosas aburridísimas...en honor al aniversario de ese tipo que te dije, ya sabes. Y mi padre me ha “obligado” a participar...ya te lo puedes imaginar: un rollazo &lt;/i&gt;(Lily rió al imaginarse a James vestido de gala, en medio de una enorme sala inmaculada, como de palacio, y rodeado de viejas con mil joyas y peinados horribles)&lt;i&gt;. Y lo peor de todo es que hay mucha gente con ideales desagradables entre ciertas familias de sangre pura (supongo que ya te lo imaginas...Malfoy, Black, Lestrange...puaj) &lt;/i&gt;(Lily arrugó la nariz. Coincidía con él respecto a aquellas “ciertas familias”)&lt;i&gt;. Y no paran de soltar unos comentarios que dan asco. En verdad se creen que son mejores que los mestizos, los muggles y los hijos de muggles...Supongo que tú ya sabes lo que es eso...debe de ser horrible que te insulten por tu origen, ¿verdad? Aunque, ciertamente, no saben nada de nada. ¡Ser hijo de muggles es una suerte! Así puedes usar también la tecnología muggle, aparte de la magia. Ya me gustaría a mí...la última vez que toqué un aparato muggle (uno de esos trastos cuadrados donde salen imágenes que se mueven, como muchas fotos diferentes una detrás de otra), casi lo hago estallar &lt;/i&gt;(Lily rió otra vez)&lt;i&gt;.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;En fin...dejémonos de cosas desagradables, y ¡vamos a lo bueno! ¿Ya te he dicho que he visto a Remus y a Sirius? ¡No han cambiado nada! A Peter ya hace más tiempo que no lo veo, pero Remus habló con él hace poco y dice que está bien. Me gustaría verte a ti, por cierto. No me siento capaz de aguantar ni un solo día más sin ver esos ojos tan lindos...&lt;/i&gt;(Lily se ruborizó)&lt;i&gt;. Espero tu respuesta, ¿eh?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Un enooooooorme abrazo,&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;James.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La joven pelirroja se quedó mirando la carta que tenía en las manos durante unos largos minutos, con la vista desenfocada. Finalmente, sacó otro pergamino, tinta y pluma, y empezó a escribir la respuesta, con súbito entusiasmo:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Spinner's end, Nº3.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;16 de agosto de 1977&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;¡Hola, James! ¿Cómo andamos?&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Yo, bien. Tienes razón: he sufrido todo eso, me han discriminado muchas veces por ser hija de muggles, pero yo me siento orgullosa de ello. Tienes razón, es una suerte pertenecer a ambos mundos, aunque haya gente que no lo aprecie. Muchas gracias por apoyarme.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;A mí también me gustaría verte. ¿Te parece bien que quedemos el día 20 a las doce del mediodía, ante la Fortescue? Supongo que ya sabes dónde está...¡es la mejor heladería del mundo mágico!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;¡Nos vemos!&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;i&gt;Lily.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;Hundió más aún la nariz en la bufanda de lana que llevaba alrededor del cuello, temblando de frío, y frotó sus manos la una con la otra para calentarlas. Su cabello emitía destellos rojizos incluso en aquel ambiente gris provocado por las nubes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mal día habían escogido para quedar: el cielo, y la brisa suave y fría que recorría el callejón Diagon, presagiaban tormenta. El aire se movía constantemente, y estaba casi helado, de modo que los alientos de los transeúntes se volvían vaho al contacto con el exterior. La heladería estaba casi vacía, y mucha gente atravesaba contínuamente la calle, apresurándose para evitar la lluvia que caería pronto encima de sus cabezas. La muchacha cambió de posición, cansada de estar apoyada en el mismo pie tanto rato, y suspiró. Se estaba muriendo de nervios. Hacía un mes y medio que no veía a James Potter; y no sabía qué sentiría, cómo reaccionaría, cuando finalmente lo hiciera. Sobretodo después de haber intercambiado docenas de cartas durante las últimas semanas. Sobretodo después de haberse vuelto amigos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sí, &lt;i&gt;amigos&lt;/i&gt;. Ni ella se lo podía creer: era amiga de James Potter. Y se alegraba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¡Lily! —una voz masculina la llamaba entre la multitud. La joven se sobresaltó; el corazón le dio un vuelco, y empezó a latirle muy deprisa. Emocionada y nerviosa a partes iguales, se giró y gritó un “¡aquí!” que le indicó al muchacho dónde estaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James Potter se le acercó corriendo, con una sonrisa realmente radiante y una mano escondida detrás de la espalda. A Lily le pareció que el mundo se había deshecho, que no existía, que se había fundido con las nubes; y el cielo ya no era gris, sino lleno de color y de vida. Y, en medio de aquel increíble arco iris, estaban ellos dos.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James se detuvo justo delante de ella y, sin saludarla siquiera, mostró lo que escondía tras su espalda, con un gesto casi teatral: un enorme ramo de rosas rojas, que le ofreció a Lily con una reverencia muy cómica. Lily rió, ruborizada, y tartamudeó un gracias en voz muy bajita, mientras cogía las flores y las olía. Eran muy hermosas; un regalo muy obvio, quizás, muy típico; pero no por ello menos agradable. Al fin y al cabo, era James quien se lo había hecho, y James era especial.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Son muy bonitas —murmuró Lily, sin atreverse a mirarlo a la cara, con una sonrisa tímida y pequeña. La de James se ensanchó.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sí, pero tú eres la flor más hermosa de todas —le respondió, haciendo otra reverencia. El gesto era gracioso, ciertamente, con un aire de burla; pero sus palabras no lo eran. Hablaba en serio, y Lily no supo cómo reaccionar.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James aprovechó aquel instante para acercarse a ella y abrazarla, apoyando su cabeza suavemente en la de la pelirroja. Susurró:&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Echaba de menos tu sonrisa —y ella le devolvió el abrazo y le dio un fuerte y sonoro beso en la mejilla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Un trueno resonó a lo largo y ancho de la calle, y los sobresaltó. El cielo cada vez estaba más nublado, casi negro, y se podían ver ya algunas chispas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Será mejor que entremos —dijo el moreno, sin apartar su brazo de la cintura de la chica, que estaba roja como un tomate pero sonriente. Ella asintió con la cabeza.&lt;/p&gt;&lt;hr align="justify"&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Te gusta el helado?&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Eh? Sí, sí...&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Te veo algo distraída —comentó James, queriendo sonar casual pero sin poder evitar mostrar su desilusión. Lily se incorporó rápidamente, incómoda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—No, tranquilo, es que... —dudó—. Hacía tanto que no te veía, y...Te diré la verdad —dijo, finalmente, decidiendo que era mejor soltarlo todo—: me siento &lt;i&gt;extraña&lt;/i&gt; contigo, porque el James que yo aprecio de verdad lo he conocido por carta, y antes casi te odiaba, ¿me entiendes? No te había dado la oportunidad de conocernos cara a cara, y ahora, esta situación me resulta muy...no sé, rara —confesó, dándole vueltas al helado con la cuchara.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—Sí que te entiendo —dijo James, con suavidad. Había algo especial en su mirada—. A mí me pasa lo mismo. Siempre me has gustado...siempre. Pero hay cosas que no se pueden apreciar del todo bien mirando desde lejos, como yo he hecho des del principio. Y, durante estas semanas, he descubierto muchas cosas sobre ti...cosas que me han gustado mucho. Pero ahora, verte ante mí, poderte tocar... —le cogió la mano con suavidad, y Lily dio un respingo, pero no la retiró. Lo miró a los ojos, y se perdió en ellos—. Poderte tocar, y oír tu voz, después de todo lo que nos hemos dicho por escrito...no sé, es raro —rió al darse cuenta de que había dicho casi lo mismo que Lily, y ella lo acompañó. Ninguno de los dos había apartado la mano; el calor del otro les resultaba reconfortante.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Pero James creía que ya era momento de atreverse a más. Así que, sin decir nada, movió la silla hasta quedar al lado de Lily (hasta entonces, habían estado frente a frente). Volvieron a mirarse; y, de alguna manera, se entendieron sin palabras.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;James la cogió por los hombros, y Lily le rodeó el cuello con los brazos. Y fue una suerte que el local estuviera casi vacío, y que Florean estuviera mirando hacia otro lado, porque el beso que compartieron entonces era demasiado apasionado como para poder hacerse en público. Aunque, claro, eso a ellos dos no les importaba en absoluto. No en aquel momento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Después del beso, se abrazaron y se relajaron; los helados seguían abandonados en la mesa y, por mucho frío que hiciera, terminarían por convertirse en zumo, pero los dos jóvenes se habían olvidado de eso. No era trascendente.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—¿Lily? —la llamó James, risueño; había hundido la nariz en su pelo, y se sentía embriagado por la sensación. Ella sonrió, pero no se movió. Tenía los ojos cerrados, y apoyaba la cabeza en su hombro, respirando aún muy deprisa, con el corazón a cien.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;—James... —murmuró ella al cabo de unos instantes, aún sin cambiar de posición, pero estrechando su abrazo—. ¿Sabes, James? Creo que al final, sí que puedo darte algo más que amistad. Si no te importa —añadió, con un cierto aire burlesco.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El joven sonrió con picardía.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6630539349525293126-4690692456056169649?l=ray-lae-alfori.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/feeds/4690692456056169649/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/algo-ms-que-amistad-one-shot-harry.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/4690692456056169649'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6630539349525293126/posts/default/4690692456056169649'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ray-lae-alfori.blogspot.com/2008/11/algo-ms-que-amistad-one-shot-harry.html' title='Algo más que amistad (one-shot) [Harry Potter]'/><author><name>Ray Laé Àlfori</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05930325055330138130</uri><email>ray.lae.alfori@gmail.com</email><gd:extendedProperty xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' name='OpenSocialUserId' value='13934815654095265492'/></author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></entry></feed>